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“Todo lo que muere” es el título elegido en una lectura conjunta que me apetecía mucho participar. Con esta iniciativa organizada por 'Bitácoras de (mis) lecturas' me estreno doblemente, ya que es la primera lectura conjunta en la que participo, y es también la primera novela negra que leo.
Hoy 11-11-11 es el día en que me toca publicar esta reseña, y no podría haber fecha más enigmática, y tan a juego con el libro. Y para colmo de los colmos, he tenido la suerte de haber ganado en el sorteo, que este mismo blog ha organizado, el segundo libro de esta serie de 9 novelas del detective Charlie Parker. ¿Se puede pedir más? ¡Gracias Booki! Allá voy. Veremos:
En esta primera novela, se explica las razones que convierten al policía Charlie Parker en un detective privado muy sui generis. Mucho tiene que ver el que su mujer e hija hayan sido las víctimas de un macabro crimen, perpetrado por un sofisticado asesino en serie, que quiere mostrar y demostrar algo más con su meticulosa puesta en escena. El escritor sitúa la novela en 1997, en EEUU, el país con mayor número de asesinos en serie, como explica el FBI en esta novela, y que en tono jocoso, añade Charlie Parker, “el mayor productor de asesinos en serie del mundo”.


















