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La leyenda del santo bebedor


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Escritor: Joseph Roth

"Así soy realmente: maligno, borracho, pero lúcido"

París 1934.

Un mendigo de esos que van en busca de una placentera y narcotizada deriva, para el que el dinero no es un problema, cada noche elige como cobijo uno de los numerosos puentes del Sena. Pero se encuentra de pronto con un curioso milagro, que además iniciará una cadena de pequeños milagros que le permitirán alternar su condición de mendigo con la de casi-burgués pasajero, y es que ¡hay que ver qué valor y confianza te da el dinero!

Se trata de un mendigo fuera de lo corriente, pues era de esos que inspiraba “la atención especial del caballero”.

Pero es que este gracioso mendigo melancólico y nostálgico, como buen bebedor gusta de “ese lento hundimiento al que siempre se muestran propensos” los de su especie, y que tanto gustan de aplazar promesas.
Ya nos advierte nuestro bebedor: “¡los sobrios jamás conocerán esa sensación!”, y así, no podrá evitar, con cada golpe de suerte, “a modo de gratitud con el destino”, tomarse unas absentas a modo de relajo de voluntades.

Este relato cortísimo, estupendamente escrito y que mucho tiene de autobiográfico, fue el último libro que publicó Joseph Roth, y con el que según cuenta él mismo, lo que pretendió es hacer una historia divertida.


NOTAS:
  1. Igual que el prólogo no me ha aportado mucho, me ha gustado muchísimo el epílogo del libro. Está escrito por Hirman Kesten, un amigo de Roth, que se había estado viendo con el escritor pocos meses antes de morir. Este le dedica unos párrafos preciosos de verdad, como dice, a su querido y viejo amigo Roth, siempre tan próximo y tan extrañamente alejado; un Roth de sonrisa empapada de melancólica inteligencia, de voz ronca ya y tan cordial.
  2. SPOILER: la frase final dice “Denos Dios a todos nosotros, bebedores, tan liviana y hermosa muerte”, tiene mucho de paralelismo con la propia muerte de este escritor. Joseph Roth, murió el 27-05-1939 en París, según dicen las malas lenguas: consumido por el alcohol. 
  3.  (Joseph Roth: 1894-1939).

26 comentarios:

  1. Murió realmente joven!!! Así que puede ser que su hígado fuese verdad que no aguantase tal trajín.
    Es realmente divertido o sólo pretende serlo???
    Recuerdo que de jovencillos mis amigos, varones, bebian absenta para hacerse los "chulicos" :P
    lo malo es que eso dure en el tiempo.

    Pero paso del prólogo o tampoco pierdo nada por leerlo ???

    Quizá sea este el libro que me descubra al verdadero Roth.

    Besicos !

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    1. Susana,
      Yo creo que el tema del alcohol fue un tema común en aquella época, bueno de todos los tiempos, pero tengo, en estos momentos, la impresión, muy personal (y puede que equivocada), que en aquella época estaba incluso bien visto. A mí me recuerda mucho cuando Roth habla en otros de sus libros, por ejemplo de la joven aristocracia, que en su forma de expresar un descontento, o más bien, creo yo, del aburrimiento del que no sabe muy bien qué hacer, hay como un aparente trascender cuando lo que es, es sencillamente, "una frivolidad escéptica, melancólica petulancia, negligencia enfermiza y ascetismo altivo”. Esta actitud parece que además de aristócratas, también debió gustar a pensadores, escritores, y artistas, aunque en estos, ese dejarse llevar sí pudiera llevar aparejado una forma de pensamiento propio y no adoptado o de posturita.

      Tiene que haber cierto placer en ese dejarte llevar escapando de nosotros mismos y no pensar en nada, saltándose algunos límites.
      Pues sí, querida Susana, yo creo que no te pierdes nada con el prólogo, jajaja. Un mal encargo :P
      Puede que este libro sea el verdadero Roth, pero no es el que más me ha gustado, me gustan mucho más los otros, porque sin poder dejar de ser él, reflejan como nadie la decadencia del imperio, y el fin de una época, el desmembramiento con el auge de los nacionalismos.
      Besicos

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    2. Susana, que no se me olvide, se explica en el epílogo, que Roth nunca escribía borracho.

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  2. Ehhh no, no, cuenta más.
    Lo leí hace ya un tiempo sin tener muy claro si me iba a encontrar más biografía o menos en esta obra. Ese vaivén contínuo del alter ego del autor buscando conseguir cumplir su promesa pero sin hacerlo realmente como si anticipase un final con ello me pareció magnífico. Casi una fábula aunque no tuviera animales, por la forma de narrar, hermosa, rayando en lo poético.
    Desconozco realmente si fue el primer antihéroe literario, posiblemente no. Pero a mi me vale, me gusta ese sentimiento hacia la palabra comprometida y esa forma de dilatarlo.
    Una obrita estupenda
    Besos

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    1. Mientrasleo,
      Jajajaja, bueno tú me lo completas, que tienes razón en todo lo que dices.
      Joseph Roth es un artista, pero a mí me han gustado más sus otras novelas, y por eso me ha costado más sacarle ese jugo que comentas.
      De las que llevo leídas de este escritor, me quedo con todas, pero El busto del emperador, es mi favorita.

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    2. Normal, El busto es su imprescindible!

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  3. La de tiempo que hacía que no me pasaba por aqui....lo siento! ando estos días liada, pero también estoy algo descontrolada con el montón de blogs que sigo. No me sonaba este que nos enseñas, saludos

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    1. Cartafol,
      Es un escritor joyita :D

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  4. Es el libro cortito que tengo en la mesita para leer en cualquier momento. Pero es tan corto que lo voy dejando dejando... Ya no lo dejo pasar ;)

    Gracias y un saludo!

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    1. Ana,
      Te va cercando el libro, jeje, y aquí vengo yo ya para terminar de "fastidiar" :D

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  5. Que bonito lo que has contado del epílogo.
    Un abrazo

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    1. Blanca,
      Es que además de estar muy bien escrito, se hace agradable oír de esos últimos meses de Joseph Roth de alguien que lo conoció y que lo apreciaba.

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  6. Ays, está siendo peligroso acercarse a tu blog siempre. Que siempre me estás descubriendo libros que no me sonaban de nada y siempre me dejas con la cosita de leerlos...
    Besotes!!!

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    1. Margarí,
      Con lo que te gusta a ti la poesía, yo creo que este tipo de escritores, buenos de verdad, te podrían gustar.

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  7. Hace nada me he comprado de este autor 'El espejo ciego' en Acantilado. Reconozco que no he leído nada de él, me lo compré porque era amigo de Zweig- un motivo como otro cualquiera, jeje. Si me gusta, me animaré con este relato que hoy nos traes hasta aquí.
    ¡Un abrazo, Icíar!

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    1. Carmen,
      ¡Ah! pues estaré pendiente. El espejo ciego, este no me sonaba nada. El proximo de este escritor que tengo en mente es el de "La marcha de Radetsky".

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    1. Pilu,
      A ver qué te parece. Beatriz también se lo ha leído ya.

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  9. A mí la introducción de Carlos Barral me hizo gracia

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    1. Beatriz,
      A mí es que se me ha olvidado, no te podría decir ahora nada de nada, tendría que volver a leerlo, pero supongo que si está ahí es porque alguien pensó que ese era el enfoque correcto.

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  10. Wow, solo he leído Job y no sé por qué no seguí con este autor, la verdad es que me gustó mucho el libro. Veo que este está también marcado por muchas analogías religiosas, me gusta además el tema, me lo apunto y lo leeré muy pronto. Un beso Iciár :)

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  11. Yossi,
    Yossi, creo que este libro gusta mucho, es bueno, (véase el comenario de MientrasLeo), pero si tuviera que elegir alguno de este escritor me quedaría con El busto del emperador, o La cripta de los capuchinos, o La marcha de Radetsky (que aún no he leído, jeje, esto último hace pensar en lo mucho que confío en este escritor).

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  12. ya quisiera ser yo maligna, borracha pero lúcida. El temor de no ser esto último es lo que me aleja de la botella ¿cómo ves?
    pues tomo nota para ver si lo encuentro en la FIL (que ya está a nada de comenzar)
    un beso,
    Ale.

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  13. Bibliobulímica,
    Qué ilusión. Fíjate que yo no he ido a muchas FIL, porque en mi ciudad no es una capital, pero el año pasado me escapé a Madrid, y este año no perdono. Así que te entiendo mejor, y espero que te lo pases genial, y no que no llenes sólo un sofá de libros, sino varios más :D

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