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Fedón

 
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Escritor: Platón

Que nadie se asuste por este título. El traerlo aquí ha sido consecuencia de otro libro: La muerte en Venecia, de Thomas Mann, y es que hay pasajes y simbolismos en la novela que directamente te dirigen a este Fedón.

Así que, como se trata de un libro bien corto, pues qué mejor que salir de dudas y averiguar lo que en él hay escrito y que me podía venir tan bien para el libro de Mann.

Fedón fue uno de los cercanos a Sócrates que lo acompañaron en sus últimos momentos antes de ser ejecutado y el que en este libro, relata las conversaciones que allí tuvieron lugar, porque esto es el Fedón: las últimas conversaciones de Sócrates antes de morir.

Si Sócrates decía que el placer y el dolor, son dos estados que no se presentan nunca juntas, pero que una vez que se tiene al uno, a continuación vendrá el otro; o a la inversa, como una paradoja vamos a encontrarnos en estos últimos momentos, que algo raro envuelve el ambiente: el placer y el dolor van juntos y son experimentados por todos ellos  ... 
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El señor Ibrahim y las flores del Corán

Escritor: Eric-Emmanuel Schmitt


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En un barrio judío de París se encuentra una tiendecita de comestibles de esas que permanecen abiertas hasta la medianoche. La regenta un viejo musulmám sufí, de mirada tranquila, de pocas palabras y de fácil sonrisa. Su nombre es Ibrahim.

En el mismo barrio, cerca de la tiendecita, existe un niño judío de 13 años, también de nombre importante: Moisés. No es huérfano, pero si dijera que lo es, tampoco estaríamos mintiendo mucho.

Ambos, estarán destinados a encontrarse, y siguiendo un símil del libro, probablemente sufí, y que nos dice que “el hombre pasa la vida en dos sitios: en su cama y en sus zapatos". "Y que si los zapatos te hacen daño, es mejor cambiarlos” El señor Ibrahim por un tiempo será una valiosa guía para este adolescente, o siguiendo este símil, por un tiempo le ayudará a la adquisición de unos buenos y resistentes zapatos. Y es que “hay infancias de las que es mejor salir; de las que hay que curarse”.

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Tela de sevoya

  
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Escritora: Myriam Moscona

¿No resulta de lo más fascinante que hoy exista una versión viva de la lengua española tal y como se hablaba hace 500 años? ¿No es casi un milagro este fenómeno probablemente único?

Esa lengua se conoce hoy con el nombre de “ladino”, y no es más que la lengua española que se llevaron consigo los judíos sefardíes en su diáspora al ser expulsados de España en tiempos de los Reyes Católicos.
Gracias a estos judíos sefardíes que nos la mantuvieron, la lengua ¡sigue viva! y es que "ha ocurrido con la lengua de los sefardíes, algo parecido a aquella leyenda del trovador que al marcharse a la guerra dejó su voz encantada en un rosal para que su amada pudiera seguir escuchándola".

Myriam Moscona, escritora mexicana nacida en 1955, y de origen búlgaro sefardí, con este libro, inicia un viaje físico, temporal y emocional, hacia sus antepasados y raíces recientes. Quiere “atar cabos sueltos” y “recuperar sus biografías”.
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El cristal Spinoza

  
Escritor: Juan Arnau
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Soy de las que piensa que se puede ser profundamente religioso y sin embargo, aunque parezca una contradicción: ser una especie de ateo. Y esto lo veo así porque me parece que la religiosidad no tiene tanto que ver con la existencia o no de un Dios, como con una necesidad espiritual inherente al ser humano. Cuando esa necesidad espiritual se intenta alimentar con una serie de obligaciones y reglas que el individuo ha de cumplir independientemente de que sean comprendidas en su sentido profundo, y seguirlas no desde un convencimiento interior, sino de un exterior impuesto, la religión en ese momento puede que pierda ese objeto tan enriquecedor. Es útil, aunque supongo que si acaso, para otros asuntos, como la convivencia entre individuos en una cultura política y social determinada. Pero ya no es lo mismo.

Este libro, escrito como si fuese un guión cinematográfico, me ha parecido una fantástica y trabajada presentación de parte de la vida y la filosofía del filósofo judío sefardí Spinoza.

Me ha gustado también muchísimo la forma en que se nos presenta la atmósfera de su época, y es que nos encontramos en la segunda mitad del siglo XVII, en Holanda, en aquellos años en que Ámsterdam era “el centro financiero y cultural internacional. Refugio de excéntricos, tierras de marinos y mercaderes, célebres por sus pintores …”.