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Los días de Jesús en la escuela



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Escritor: John Maxwell Coetzee

Hace unas pocas entradas, me encontraba yo leyendo "La infancia de Jesús", una novela que me gustó hasta cierto número de páginas, a partir de las cuales, mi entusiasmo empezó a decaer hasta quedarme un poco con cara de haba. Igual Coetzee es mucho Coetzee para mí, me dije con la cara de haba, y pasó el tiempo ... ¡Pero!, de pronto, para mi sorpresa, como a traición, me llegan noticias de una segunda novela, ¡presentada como continuación de aquélla!, y ¡claro! como el sapiens es el único animal que cae dos veces en la misma piedra, hice lo propio de mi especie y me lo compré.

Empieza bien la novela con una cita que nos hace sospechar que puede que esta vez tengamos suerte. Me refiero a la cita del Quijote, que nos advierte sobre eso de que nunca segundas partes fueron buenas, porque si esto sabemos que no pasó con El Quijote, estas advertencias lejos de asustarnos nos harán sonreírnos y frotarnos las manos.
En estas novelas, los personajes de Coetzee, como unos inmigrantes en tierra extranjera, llegan cruzando el océano a España, este océano es un mar en sentido literal, pero es también un océano que en sentido figurado sus aguas te limpian de todo recuerdo, para que cuando llegues a las tierras extranjeras tengas que partir de cero, creando tus historias con apenas sombras de recuerdos, sobre quién eres en realidad, y cómo interpretar la realidad que te rodea.

En esta segunda parte, David tiene 6 años, casi 7. Además de las situaciones comunes en las relaciones padres e hijos, destaca la preocupación a la hora de elegir un sistema educativo escolar, qué tipo de educación darle, la convencional, o una más especial, según lo que las modas del tiempo te ofrecen.

El asunto de la educación del hijo, se centra sobre todo en la formación de las creencias, en función de las cuales se forja, si no el carácter, sí los deseos, y lo que te está o no permitido. ¿Cuál es el punto medio entre llevarlo a un sistema educativo estándar en el que el niño no decide, encaminado hacia convertirse en un animal social o tratar al niño como un príncipe dejando que éste decida, que sea su propio amo, (¿y si acaso el tuyo también, jeje?)? Y algo peor, ¿qué realidad encierra más verdad sobre el ser humano: la visión de la realidad de un don Quijote; la del lerdo que se engaña, que anda perdido, asustado de sus pasiones; o incluso la visión de la realidad del criminal? ¿Cuál de todas estas realidades encierra un conocimiento más completo de lo que es el ser humano?

Como Bach está tan presente en esta novela,  habrá que despedirse con él, y así de paso ir probando si su música consigue llevarnos, también a nosotros, directamente hacia las estrellas:

 


NOTAS PERSONALES
  1.  Todas esas preguntas del final de la noreseña vienen a cuento de creer que en la novela pone en duda si la realidad aceptada de nuestra era tiene en cuenta la verdadera naturaleza humana, de si no hay mucho engaño o domesticación en mucho de lo que hacemos, decimos e incluso nos permitimos sentir. De si el ser humano que vive negando su realidad auténtica a base de racionalizarse, le otorga por comparación cierto atractivo a los pocos seres asilvestrados que se atreven a cruzar las líneas, al reconocerlos en su fuero interno como auténticos. No lo dice como reivindicación, por supuesto, puesto que lo desprecia y trata de proteger al niño de este mal destructor, gratuito, sino porque negar esto hace que no se dediquen esfuerzos para entenderlo, y acabamos aplicando al ser humano las mismas medidas cuando en realidad, eso de que somos todos iguales puede no ser verdad. (A modo de broma, digo yo, que por eso muchos encuentran cierto atractivo a la figura de Trump, visto lo visto, jeje).
  2.  La misma idea de desembarcar en una tierra después de haber cruzado el océano del olvido, obliga a hacernos pensar que la novela se cimenta sobre la idea de la reencarnación, pero para mí esto no tiene que ser necesariamente así. El cruzar el océano del olvido para mí tiene más que ver con lo maleable que pueden ser nuestros recuerdos, con lo poco fiables que son, y si acaso, si hay que ponerse transcendente, con la procedencia de nuestra materia, la que sabemos que es inmortal, como dicen los "amigos científicos" de Punset.
  3. Si en la primera novela se encontraban en Novilla, ahora huyendo de las autoridades que querían escolarizar al niño en Novilla, llegan a Estrella. En Estrella, además de la escuela normal, hay tres Academias: la de Danza, la de Canto, y la Escuela del Átomo para los más mayores. Como creo que Coetzee seguirá con estos libros, estará bien ver cómo desarrolla la Escuela del Átomo, en próximas entregas, cuando David, el niño de la novela, se haga más mayor.
  4. En la novela, El niño acaba yendo a la Academia de Danza, allí le enseñan a tomar contacto con la vida en sí; a que tanto mente y cuerpo, y no sólo una de ellas tome contacto con aquello de lo que procedemos, por algo dicen que somos polvo de estrellas. Para este enfoque tan místico eligen la música y el movimiento corporal que la misma te inspira. ¡Pero! no se trata de una música sin más, y aquí viene lo bueno, se trata de una música que tiene que ver con el lenguaje matemático, el lenguaje del universo, y curiosamente Coetzee ha elegido para esto a Juan Sebastián Bach. Digo curiosamente, porque yo que todavía no tengo mucha formación musical, me acuerdo de que en el libro de “Odisea 2001en el espacio”, cuando el protagonista poco a poco, conforme va evolucionando, se va aburriendo de todas las novelas, música y demás, porque encuentra en ellas emociones ya superadas, se queda sin embargo con un compositor: Juan Sebastian Bach, y la razón que da es que debido a su precisión matemática era la única acorde a su nuevo estado evolutivo, y esto es cuando estaba ya casi “fundiéndose” con las estrellas.
  5. El tema del mal gratuito, caprichoso, esa fuerza que busca en esencia destruir lo que es de admirar, bueno, bello, noble, y que encima ya posees, es tratado en la novela. También el arrepentimiento, la realidad de la rehabilitación, y la sanación de la culpa que proviene del perdón y del mirar de forma reflexiva en el interior de uno mismo.
  6. El juego de los nombres es divertido. Algunos ejemplos:
    1. El nombre del Novilla, ¿será por No-Villa o por Se-Villa?
    2. El pueblo de Estrella, puesto porque es donde se encuentran con la filosofía mística del las estrellas en el universo y los números.
    3. El señor Robles, que enseña los fundamentos de la aritmética elemental, el lenguaje abstracto de las matemáticas, buscando como el árbol crear unas raíces sólidas para los conocimientos que después vendrán.
    4. El juego de nombres más llamativo es el de los artífices de la Academia de Danza, que son Juan Sebastián Arroyo (Arroyo en alemán se dice Bach), y Ana Magdalena, que es el mismo nombre de la segunda mujer de Bach.
    5. Las tres hermanas, mecenas de la educación del niño, que aunque no son exactamente parcas, algo las recuerda porque con su apoyo financiero en la educación del niño, intervienen en el destino del chico. Estas tres hermanas se llaman: Consuelo, Valentía, y Alma.
    6. El mismo Dmitri, el criminal, con todos los capítulos dedicados al arrepentimiento, la expiación y la culpa, puede tener un nombre que nos haga recordar al Dmitri de “Los hermanos Karamázov”. También hay un Alyosha en la novela, que puede recordar al otro hermano Karamázov, el de buen carácter y buen corazón, aunque todavía, en esta novela quede sin perfilar demasiado, no sé si en próximas novelas, si las hay, quedará más dibujado.

CRONOLOGIA DE  LOS LIBROS DE COETZEE QUE AQUI APARECEN:
  1. 1980: Esperando a los bárbaros
  2. 1983: Vida y época de Michael K
  3. 1986: Foe
  4. 1994: El maestro de Petersburgo (propuesto a leer en 2016)
  5. 1998: Infancia 
  6. 1999: Desgracia 
  7. 2002: Juventud 
  8. 2003: Elizabeth Costello 
  9. 2005: Hombre lento (propuesto a leer en 2016)
  10. 2007: Diario de un mal año (propuesto a leer en 2016)
  11. 2009: Verano
  12. 2012: Aquí y Ahora 
  13. 2013: La infancia de Jesús 
  14. 2015: El buen relato: Conversaciones sobre la verdad, la ficción y la terapia psicoanalítica
  15. 2017: Los días de Jesús en la escuela


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Los hermanos Karamázov

  
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Escritor: Fiódor Dostoievski

Siglo XIX. Segunda mitad. Rusia. Un tiempo en el que la ciencia y los avances tecnológicos de Occidente, como un eco, repercutieron irremediablemente sobre la forma de vivir y entender la vida de todo el planeta. Son los tiempos del barco de vapor, del ferrocarril, de la industrialización del capital, en el que ideas nuevas chocan con las antiguas, provocando el surgimiento de otras diferentes y amenazando seriamente las viejas.

En este escenario, una familia, los Karamázov, van a ocupar con toda la fuerza de su naturaleza, una fuerza de amor a la vida, egoísta, generosa, amorosa, violenta y bruta, la trama de esta novela. Y es que no se dice mal en la novela cuando se describen a estos Karamázov como “la fuerza de la tierra”. Los miembros de esta familia lo forman un padre y sus tres o (mejor aún) cuatro hijos.

El padre de 55 años, un parásito decadente y esclavo de sus vicios, para el que el libertinaje es su única morada y filosofía. Sus hijos ya adultos, criados casi como huérfanos y sin guía, confusos como lo son los nuevos tiempos, desarrollarán diferentes formas de su misma naturaleza Karamázov.


El mayor, Dimitri, es el Karamázov desatado y desenfrenado, que se deja llevar por sus deseos, pero bajo el que aún pervive un ser moral, “el alma de Rusia”; Le sigue Iván, un Karamázov superior en inteligencia, más racionalista, “el occidentalista”, comedido, pero que sin embargo, bajo esa contención existe un profundo conflicto moral interior; Smerdiakov, el Karamázov advenedizo, el que escucha y almacena ideas, sin alma, sin conflicto, y por tanto capaz de hacer la teoría realidad, ¿”el vanguardista”?; Y por último, Alexei, el pequeño, el que aporta luz, estabilidad, tranquilidad, “el populista, el alma del pueblo”, el que se mueve entre todos los personajes de la novela con su forma de amor activo, fiel a las ideas de un cristianismo oriental, el staretsismo.

Todos los personajes de la novela experimentan sin freno las pasiones del amor, del amor propio, del orgullo, de la culpa, la humillación, el odio, los miedos, ansias, para concluir que “todos somos culpables ante todos y por todo”.

Para animar más la cosa, decir que además de ser una novela que tiene mucho de filosófica, y agotadora por la intensidad de las pasiones, también es - y no estoy exagerando - una novela de intriga, en el que un asesinato, un asesino, unos sospechosos, posibles móviles, y un juicio, nos van a mantener con sus sorpresas de forma muy 'sensualmente' viciados en esta lectura.


NOTAS PERSONALES:
  1. En toda esta vorágine de ideas salen a relucir el ateísmo, el socialismo, el liberalismo europeo, el antiamericanismo, el integrismo ortodoxo, el catolicismo y su rival la francmasonería, me ha parecido que brilla en un lugar destacado sobre las otras ideas, un cristianismo en su sentido genuino: “El Evangelio cuenta con 19 siglos de existencia, y vive tanto en las almas de los hombres como en los movimientos de las masas, incluso subsiste, inquebrantable, en las almas de los ateos destructores de todas las creencias, ya que ni su inteligencia ni su pasión han podido crear para el hombre un pauta superior a la trazada por Cristo”.  
  2. Se habla del error de equiparar al socialismo ateo con el cristianismo en cuanto a valores como la solidaridad y el anticapitalismo, como creo recordar que era para Nafta en La Montaña Mágica, de Mann. En esta novela se critica a los que así pudieran pensar, porque en realidad no comparten los mismos objetivos: el socialismo ateo busca satisfacer necesidades, y el cristianismo no. “La ley moral de la naturaleza en el ateísmo es diferente a la ley religiosa”. “La igualdad sólo existe en la dignidad espiritual”. De hecho, para el liberalismo europeo suponían mayor amenaza los socialistas cristianos que los socialistas ateos. (Igual Nafta se refería a estos socialistas cristianos).  
  3. Muy interesante y utópico lo de la separación Iglesia-Estado. Para Iván, tal separación no es algo que tenga que ser defendido por los religiosos. En realidad hay una incompatibilidad. Pues los caminos del Estado y de la Iglesia siempre son diferentes. Cuando el Estado Romano adoptó a la Iglesia de los cristianos, esta Iglesia se integró en el Estado, pero respetando lo que ya estaba establecido en el Estado, es decir, respetando las bases propias de ese Estado que eran paganas. Llevará un tiempo, creen ellos, muchos siglos, repiten, para que el hombre comprenda y abra los ojos, y entienda que no hay más camino que el que marca el mensaje de Cristo. Cuando llegue ese tiempo de la madurez del hombre, de forma natural, el Estado se integrará en la Iglesia y no a la inversa como es y fue desde su primera integración.  
  4. Muy crítico con el catolicismo (en particular con los jesuitas): los que han corregido el mensaje original de la Iglesia de Cristo.
  5. Patriotismo y desprecio por lo que representa Norteamérica: "Detesto a los americanos. Podrán ser grandes técnicos y todo lo que se quiera, pero no son los míos".


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El efecto Berkeley

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 Escritor: Juan Arnau

Hace no mucho, leí de este mismo escritor una novela titulada: "El cristal Spinoza", dedicada a la figura del filósofo Spinoza. Fantástica.

Hoy, con la novela que traigo, repito experiencia, aunque esta vez el libro está dedicado al filósofo Berkeley. Si la anterior novela me pareció fantástica, ésta aún más. Así que esperando quedo de próximas entregas.

Nos encontramos en el siglo XVIII. Berkeley aparece en las diferentes ciudades por las que transcurrió su vida, estos escenarios quedan descritos casi como si formaran parte de un cuadro naïf, lleno de detalles, de crisis económica, miserias, pero también de hombres con polvos, plumas, pelucas y refinadas conversaciones.
Presentes también - aunque en diferentes grados- contemporáneos suyos como Newton, Voltaire, Jonathan Swift, lady Mary Montagu, Farinelli, Haendel, Voltaire, Alexander Pope, Malebranche, y muchos otros.

El libro hace un breve recorrido por la vida del filósofo y su filosofía, la cual se nos describe minuciosamente y sin embargo de forma asequible y entretenida, a través de conversaciones de ficción recogidas con muchos de estos personajes relevantes de su tiempo. Fue una época en que el deísmo estaba de moda y la atención para explicar las cosas de este mundo, colocaban en posición de primer plano: los estudios sobre los átomos, las leyes de la física natural de Newton, y cómo no: la realidad de la existencia de la "materia" y otros conceptos abstractos.
Y ahí, entre tanta ciencia que estudia lo externo, aparece una voz distinta: la de Berkeley, que ataca a estos cimientos restándole importancia, al observarlos como un camino equivocado y estéril, porque Berkeley concebía la exterioridad de otra forma, no como algo que existe de por sí, sino como algo que construye el cerebro al ligar las diferentes percepciones que nos dictan los sentidos.

Como consecuencia de este enfoque, Berkeley se encuentra más en la línea del camino de estudio de las civilizaciones orientales: el estudio centrado más en el hombre o seres vivos, en relación a su naturaleza pensante o espiritual, que en las cosas, camino que tomará occidente. Para él era más noble centrarse en "una filosofía que no niega la realidad sensible para afirmar la abstracta", pues para esta última no estamos capacitados a imaginar. "Una filosofía en la que las "cosas" son las impresiones" que nuestro entendimiento relaciona, y por tanto un estudio que no se desliga de ese algo activo que lo hace existir.

"Toda Europa puede estar" con las ideas abstractas. "El filósofo sabe que el hombre que no puede satisfacer su deseo de vanidad se vuelve duro, triste y resentido. Pero es mejor suprimir ese deseo a tiempo que sufrir sus ingratas consecuencias, porque el hombre que satisface su vanidad, si bien licúa su resentimiento, pierde capacidad de empatía, lo que debilita su percepción del mundo" quizás el único verdadero sentido de la vida. Para él es un objetivo más noble dedicarse al estudio de la mente que produce las cosas, más que a las cosas: "dejarnos llevar por la narrativa del mundo y no estar siempre pendientes de su gramática". "Entender la existencia mediante un sentimiento o reflexión interior y de los otros espíritus mediante la razón. Ese es el objetivo del conocimiento humano, no otro".

Me despido con dos notas graciosas. Una es un dicho divertido sobre nacionalidades: "La misma cerveza excita en los irlandeses el sentimentalismo; en los ingleses el cinismo; y en los franceses la verborrea: la hojarasca del lenguaje"

Y la otra, una curiosidad ingeniosa atribuida a Descartes como respuesta por su mucho dormir, y que pongo aquí para que los dormilones se la puedan copiar: "No duermo más que el resto, sino más despacio".

NOTAS PERSONALES
  1. Berkeley (1685-1753); Voltaire (1694-1778); Malebranche y Luis XIV (ambos 1938-1715); Locke (1632-1704); Newton (1643-1727); Jonathan Swift (1667-1745); David Hume (1711-1776); Alexander Pope (1688-1744).
  2. Definición de deísmo: la figura de Dios no se presenta como una cuestión de revelación como venía siendo habitual; sino más bien un algo que es la causa primera por la que el universo y todo queda organizado. Un Dios, que por ser causa primera no tiene por qué intervenir, tal y como lo pensó Aristóteles, y ahora Newton y Voltaire, por ejemplo.
  3. Buscar si en la actualidad, la "materia" sigue siendo la gran desconocida. Para Berkeley, la materia no existe.
  4. Leer el libro de “Diálogos de Hylas o Philonus”, de Berkeley.
  5. Leer "La fábula de las abejas" de Bernard Mandeville.
  6. Breve resumen de la filosofía de Berkeley:
    1. Creer en la exterioridad no es más que un engaño de atribución de unas cualidades que percibimos de un objeto, no a nuestra percepción, sino como propiedad de ese objeto, que atribuimos que existe de forma independiente a la percepción.
    2. Sin embargo, esto no significa que Berkeley pensase que las apariencias engañan, no. Es todo lo contrario, porque él precisamente no defendía que las apariencias engañan. Para él lo aparente es la única realidad, pues la realidad no es otra cosa que percibir y ser percibido. Considera lo percibido como la misma realidad, y por eso, aunque parezca raro, él no desconfía de los sentidos. Lo que hace es no pensar que se puede llegar al conocimiento creyendo en la existencia de todo ese mundo externo como algo no mental. De ahí precisamente, piensa que vienen los errores de la ciencia, que al creer eso, crean ideas abstractas como hipótesis, haciendo que la ciencia se apoye en unos cimientos tan poco sólidos como lo son las arenas movedizas. Nuestra mente no está capacitada para imaginar lo abstracto.
    3. A través de los sentidos y gracias a nuestra mente (para él sinónimo del espíritu), asociamos las diferentes lecturas (impresiones) que nos dan nuestros sentidos para definir el objeto observado (que no es más que una impresión), pero por medio de ese proceso activo de la mente, le damos al objeto una existencia de exterioridad, como si existiera por sí misma, independientemente de nuestra lectura sensible (a través de los sentidos). Todo esto es para él una falacia, porque para él: todo es percepción. Y de ahí el dicho de que “la existencia es percibir o ser percibido”. No se puede equiparar externo con ajeno a la mente.
    4. "El desacuerdo con los materialistas no radica en si las cosas tienen una existencia real fuera de esta o aquella mente, sino en sí tienen una existencia exterior a todas las mentes, al margen de cualquier tipo de percepción”.
    5. De hecho, Berkeley puede llegar a reconocer que las cosas existen de manera independiente de su mente, pero son mente.
    6. A las impresiones que surgen por este proceso las califica de pasivas (es decir, a los objetos que surgen y que son impresiones surgidas de la actividad mental); y a la mente o espíritu que es capaz de asociar unas impresiones con otras, la califica de la parte activa. "La distinción entre cuerpo y alma es una distinción entre lo pasivo y lo activo".
    7. Para Berkeley el efecto que percibimos como consecuencia de una causa no es admisible, pues las causas no podemos percibirlas. Esa causa es si acaso un signo, nada más. "El ruido que oímos no es el efecto de una colisión, sino el signo de dicha colisión".
  7. De casualidad, esta semana, en el programa de Libros con uasabi, aparece una entrevista, que en partes recuerda a todo esto. En ella se habla de la consciencia, algo que me ha recordado al concepto de mente o espíritu de Berkeley. En la entrevista se dice que en un estudio se vio que la materia (los átomos) se movían de forma diferente cuando había alguien que los observaba y aún más cuando esa consciencia que los observaba tenían intención. Hablan todo el rato de una realidad que se construye dentro del cerebro, como decía Berkeley.


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Las cabezas trocadas

  
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Escritor: Thomas Mann

Novela con aspecto de leyenda mitológica, ambientada en la India, probablemente a finales de la época védica, en la que los dioses, con su simbología, aparecen como adjetivos o conceptos incluso, de los grandes temas del devenir de la Vida y el ser humano.

La novela gira en torno a un trío amoroso:
El esposo: Chridaman, de mente elevada, brahmánica, aunque con un cuerpo que pasa desapercibido a los sentidos;
El amigo: Nanda, de naturaleza opuesta, con el que se complementa. Es por comparación más primitivo, de alegre mente sencilla y cuerpo, eso sí, vigoroso con un atractivo vital que no deja indiferente a los sentidos.
Por último, la esposa: Sita, el surco, la tierra, la Grande, cuyos sentidos el matrimonio ha recién despertado, y cuya belleza “los trastorna y entusiasma”.

Y aquí tenemos a nuestros personajes, víctimas de las jugarretas de la finísima malla de la apariencia y la ilusión, en la que se encuentran enredados en esta vida, porque: “La ley fundamental de la vida que mantiene al mundo, es la ilusión, el engaño, la imaginación. Esta ley sostiene a todos los seres en el hechizo, en el tierno anhelo de las criaturas unas hacia otras. La ilusión que induce a seguir arrastrando la vida, a continuarla”.

Pronto todo se pondrá patas arriba: por un accidente de esos que solo pasan en tiempos de los dioses, las cabezas del esposo y el amigo se trocarán con sus cuerpos. Un trueque que en principio pudiera parecer perfecto para Sita: “El abrazo de fuertes brazos y el beso de la cabeza del nieto de brahmanes”, donde el placer prohibido y permitido se unen, ¡Pero! ¡Nunca es nada tan fácil!,  …. ¿quién es de verdad ahora el esposo y quién es ahora el amigo? ¿Es el cuerpo ahora el mismo regido por la cabeza del otro? ¿Puede realmente separarse la belleza del espíritu? ….

Para que no se me eche de la blogosfera, con esto basta para hacerse una idea del libro, y tooodo lo demás lo dejamos para las notas personales.

Y para compensar me despido con un chiste que le escuché una vez a Feinmann y me encantó. Dice así:
En un muro aparece escrito un grafiti que dice:
"Dios ha muerto” (Firmado: Nietzsche).
Debajo, aparece otro grafiti a modo de respuesta, que dice:
Nietzsche ha muerto” (Firmado: Dios).

POSDATA: La traducción de Francisco Ayala, para mi gusto, deja mucho que desear. Hay cosas que realmente es que no tienen sentido, o suenan raro, raro, raro (como diría Julio Iglesias padre).
.  
NOTAS PERSONALES:
  • Una idea ligera que también se puede sacar del libro es que en realidad el cuerpo no es un producto exclusivo de una naturaleza con la que se nace, que éste depende en gran medida del cerebro, que diferentes cerebros pueden hacer del mismo cuerpo con el que se nace, que tengan aspectos bien diferentes
  •  Recuerdo que Erich Fromm, en su libro “El arte de amar” hablaba de que la necesidad más profunda del ser humano es la necesidad de superar su separatidad, es decir, su conciencia de aislamiento. En esta novela, Thomas Mann, expone un mecanismo del deseo, que me parece que se basa precisamente en esta separatidad. Dice: la encarnación crea aislamiento; el aislamiento crea diferencia; la diferencia crea comparación; la comparación crea admiración (a través de la inquietud y asombro); y ya esa admiración es lo que crea el deseo de intercambio y unión.
  • Hay mucho Nietzsche en toda la novela, algunos ejemplos:
  1. Cuando Nanda le dice a Chridaman a propósito de su forma de observar el mundo: "Todos tus sentimientos de paz son pura imaginación. Éstos pájaros se arrullan sólo para hacer el amor, esas abejas, libélulas y coleópteros vibran de un lado para otro empujados por el hambre; en la hierba suena secretamente la lucha por la vida repetida mil veces; Y esas lianas que coronan con tanta ternura los árboles, quieren estrangularlos para extraer el aliento y la sabia y de ese modo hacerse ellas gruesas y resistentes. Tal es el verdadero conocimiento de las esencias”.
  2. O cuando, Chridaman perdona a Nanda al reconocer: “El destino de los seres en la locura y la separación de esta vida es quitarse la luz unos a otros, y en vano anhelan los mejores una existencia en que la risa del uno no sea el llanto del otro”.
  • A modo muy muy personal, y que puedo cambiar conforme pase el tiempo y conozca más cosas, esta novela me ha parecido que expone dos posturas diferentes, pero también las hace no excluyentes. Me refiero al concepto vital de Nietzsche: “la voluntad de poder es el devenir de la vida, y para conservarse, tiene que aumentar. La voluntad de poder es la que conquista, obtiene, domina”. Es decir, los valores fuertes y vitales del ser humano son los únicos valores verdaderos.
  • Sobre los tres personajes de la novela, vemos que son del mismo pueblo y de castas similares, pero sus ascendientes son diferentes, y esto es lo que los diferencia:
    1. Sita, que significa el surco, es descendiente de guerreros, puede que Mann haya elegido este ascendiente para representar más los impulsos vitales del ser humano, en el sentido de Nietzsche de que son los valores más duros los que conservan la vida. Por eso, ella es la parte más indecisa, la que va de un lado a otro. La que tiene un conflicto con el orden y con lo instintivo.
    2. Nanda, el amigo es descendiente de herreros, un trabajo sencillo que requiere la actividad física. Es menos exaltado que Chridaman, más terrenal. Parece que no busca en la belleza más que lo que se deriva de lo que sus sentidos captan sin mezclar la parte más espiritual. Es el pueblo.
    3. Chridaman, al ser descendiente de brahmanes, y versado en los Vedas, lo tiene más difícil, no puede aislarse de su alma de poeta. Para él la belleza no sólo es algo que existe para hablarle a sus sentidos y satisfacerlos, sino que existe como un estímulo para encontrarse con el espíritu. Para él la belleza no está dividida, sino que a través de la belleza sensorial, alcanza también la espiritual.
      “Hay una belleza espiritual, y otra que habla a los sentidos. Pero algunos quieren atribuir por completo lo bello al mundo sensorial, separando de él en lo fundamental lo que corresponde al espíritu, de manera que el mundo aparecería dividido polarmente en Espíritu y Belleza".
      “Este mundo no esta hecho de tal forma que el espíritu se halle destinado a amar tan solo a lo espiritual, y la belleza tan solo a lo bello: sino que el contraste entre ambos permite reconocer con una claridad que es al mismo tiempo espiritual y bella la meta universal de la reunión de espíritu y belleza; es decir, la perfección”.
      En ha recordado mucho al personaje de “La muerte en Venecia”, cuando al morir se lamenta del extravío del poeta:
      “Pues sólo la belleza es la única forma espiritual que recibimos con nuestro cuerpo (la materia) y que nuestros sentidos pueden soportar. La belleza es, pues, el camino del hombre sensible al espíritu. La belleza es el camino que lleva al artista hacia el espíritu (la muerte es su encuentro final). Un camino peligroso, un camino de pecado y perdición, que necesariamente lleva al extravío. Porque el poeta, no puede andar ese camino de la belleza sin que Eros lo acompañe y le sirva de guía”.
  • Y después de tantas notas, y tanta complicación, me voy a despedir con un párrafo de Nabokov que ya en su día me hizo reír, porque .... ¿no habrá en todo esto mucho de la "hojarasca temática solidificada en inmensos bloques de yeso cuidadosamente transmitidos de época en época, hasta que al fin aparece alguien con un martillo y hace una buena rajadura a Balzac, a Gorki, a Mann”, a que él se refería? Jajajaja, puede, pero no ...


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La muerte en Venecia

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 Escritor: Thomas Mann

Gustav Aschenbach, de 50 años, es un escritor de voluntad firme. Toda su vida la había dedicado a su arte. Para no extraviarse, se mueve en un mundo exterior muy reducido. Él se veía, a su modo, como un guerrero, porque para mantener esa “extrema disciplina” necesita de la misma fortaleza que la del guerrero, es más, se podría decir que Aschenbach se aproximaba incluso a la figura del héroe, tan incansable, recto y sufriendo en silencio.
Era por esa razón, “el poeta de todos aquellos que trabajaban hasta los límites del agotamiento”, en un tiempo en que se estaban poniendo de moda los individuos que prefieren aflojarse dejándose llevar por los sentidos, por la vida a lo Nietzsche con la excusa de un "pensamiento profundo”.
Aschenbach era “el burgués, considerado y respetado” al que un Nietzsche pudiera despreciar.

Pero ahora … se encuentra cansado, agotado. Repentinamente un “sencillo deseo de viajar” se instala en él. ¿Y qué no es ese viaje sino una ansia de huir, de liberarse, de descansar de uno mismo, de olvidarse de tanta lucha por el no-extravío? ¿No será también esta necesidad de descanso, el aviso del final que esta próximo y la necesidad de iniciar el camino hacia el 'espíritu', la muerte? ¿Y para esto, no habrá pues, al menos en su caso, de extraviarse?

La novela es de verdad una obra de arte, aunque hay que ir con tiento porque yo casi no lo veo. Lo cierto es que no me hubiera dado nunca cuenta, si no es por una amiga que me dijo (no es cita exacta): “¡ojo!, ¡no dejes pasar los simbolismos! ¡Ahí reside la magia de la novela!”.

¡Toda una sorpresa! Una vez que identificas esos símbolos, los que puedas, porque hay muchos, la percepción de la novela cambia como por arte de magia y te encuentras sorprendida al ver cómo se puede hacer algo así utilizando, palabras, imaginación, filosofía, un poso cultural, e inteligencia. Y debido a esta riqueza en los símbolos, la novela está destinada a ser releída, porque conforme uno se ve capaz de identificar más símbolos, más profunda y mágica se convierte la experiencia.

Así que, si en un primer nivel parece que esté contando la historia de un escritor cansado de sí mismo que cae de forma obsesiva en la sensualidad que le ofrece la belleza de un niño, y hay lenguaje explícito suficiente para verlo así, si uno quiere; es verdad que también si lo preferimos, podemos, como con el cuadro de Dalí (*) ir alejándonos de esta primera impresión, para ver otro plano mucho más poético: un viaje embaucador hacia la muerte, en la que Venecia, con sus canales, sus trampas, los vapores de la peste, sus almas desenfrenadas por la amenaza de dicha enfermedad secreta; no son más que los ríos y demás sorpresas que habitan en el escenario del Estigio en el Hades. Aunque, a la vez, a ratos, ambos niveles permanecerán superpuestos.

Y es que Thomas Mann hace todo esto como nadie, “la dicha del escritor es su posibilidad de transformar la idea enteramente en sentimiento; el sentimiento, totalmente en idea”.

NOTAS PERSONALES:
  1. Leer Fedón (libro donde se cuenta las últimas conversaciones que Sócrates mantuvo con amigos próximos, entre los que se encontraba Fedón, su filosofía de lo que es la muerte, horas antes de ser ejecutado). Las últimas palabras del personaje de esta novela van dirigidas también a Fedón.
  2. El rasgo tan alemán o occidental, si se quiere, de contención de los deseos, de mantener una extrema disciplina y lucha para no “extraviarse”, es algo que me ha parecido ver en otras obras de Mann, como por ejemplo en “La montaña mágica”. Allí Settembrini, el humanista, defiende la acción, con guerra si es necesario, para mantener los principios de su mundo, si es necesario, en contraposición con la indolencia “oriental” del que se deja llevar, de fluir y todo eso, del culto a la no-acción. El protagonista de esta novela mantiene esta postura de extrema disciplina, cercana a la heroicidad, “los moralistas de la acción, que a fuerza de exigir a la voluntad logran producir, la impresión de lo grandioso”.
  3. Ese héroe queda representado como San Sebastián, el sufriente que aguanta el dolor con entereza admirable. Y aquí podríamos ante otro de los símbolos, pues este San Sebastián es el santo que se invoca en la peste; y la peste es precisamente la enfermedad que estaba infectando Venecia en la novela, y allí estaba San Sebastián, si se quiere ver como nuestro protagonista.
  4. Si la muerte es el final del camino hacia la unión con el espíritu y en el que de forma necesaria el cuerpo (la materia) se queda en la tierra. De forma muy poética, este escritor viene a decir, que para un artista, su lazo en la tierra con el espíritu se alimenta de la belleza, y para acceder a ese espíritu, no puede más que sucumbir a la admiración y al deseo, y de ahí la imposibilidad de evitar el extravío contra el que tanto se ha luchado a base de férrea voluntad. Se dice en la novela a este respecto (no es cita exacta):
    “Pues sólo la belleza es la única forma espiritual que recibimos con nuestro cuerpo (la materia) y que nuestros sentidos pueden soportar. La belleza es, pues, el camino del hombre sensible al espíritu. La belleza es el camino que lleva al artista hacia el espíritu (la muerte es su encuentro final). Un camino peligroso, un camino de pecado y perdición, que necesariamente lleva al extravío. Porque el poeta, no puede andar ese camino de la belleza sin que Eros lo acompañe y le sirva de guía”.
  5. El niño, al representar a Eros, es el camino que el protagonista necesita para llegar a la muerte, igual se podrá decir que es por esa razón la representación de la misma muerte, aunque no estoy segura, lo veo más como el camino hacia la muerte.
  6. Un rasgo sensible y atribuido en mayor medida a lo femenino y que en nuestro mundo está desvalorizado y utilizado para despreciar la inteligencia de la mujer, probablemente porque nuestro mundo está ordenado por lo masculino, aquí Thomas Mann lo recupera, devolviéndole su valor, algo que por otra parte también, creo, que intentó recuperar Robert Graves en su Diosa Blanca (pero eso será para otro momento), y es cuando dice el escritor en boca del escritor protagonista:
    “Y que si podemos ser héroes y disciplinados guerreros a nuestro modo (se refiere a esa contención y disciplina), nos parecemos, sin embargo, a las mujeres, pues nuestro ensalzamiento es la pasión, y nuestras ansias han de ser el amor, ¿comprendes ahora cómo nosotros los poetas, no podemos ser ni sabios ni dignos? ¿Comprendes que necesariamente hemos de extraviarnos?
  7. Entre los símbolos, voy a poner dos ejemplos más, para darse uno cuenta del estilo de los detalles  que pueden pasarse por alto con facilidad: La góndola, “negra, con una negrura que sólo poseen los ataúdes, evoca aventuras silenciosas y arriesgadas, la noche sombría, el ataúd, y el último viaje silencioso”. El peluquero, que “falsifica” la juventud con maquillaje para engañar al objeto amoroso o …. ¿es el maquillaje con el que se preparan a lo muertos en su viaje final?
  8. El apellido del protagonista, Aschenbach, que es alemán, significa arroyo de ceniza.
  9. Y el nombre del protagonista, Gustav, es el nombre del compositor Gustav Mahler y que es a su vez inspiración del protagonista de la película “Muerte en Venecia” de Visconti, basada en esta novela. Por eso la música de la película es de Mahler. Mahler también murió a los 50 años. He leído en LyL, que además, parece ser que el mismo Mann, le puso ese nombre a su protagonista al conocer en 1911 la muerte del compositor y que el tiempo de la novela se desarrollara en ese mismo año.


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Flores para Algernón

   
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Escritor: Daniel Keyes

Charlie es un hombre de casi 33 años. Es un tonto de buen corazón, bien intencionado, lleno de afecto por las personas, a las que admira, por lo ¡listas y buenas! que son.
Entre sus deseos siempre ha estado el de aprender: “Yo no quiero ser celebre. Yo qiero solo acerme listo como los otros de modo que pueda tener muchos amigos que me qieran.”
Y es que aunque comprende las cosas, lo hace procesando la poca información que un cerebro de 68 CI puede permitir.

¡Pero! un experimento se ha hecho con nuestro Charlie, y muy pronto, su limitado cerebro se convertirá en uno bien potente, uno capaz de procesar e interconectar tanta información como la que un cerebro de 185 CI te permitiría (no es por fastidiar, pero la mayoría de nosotros tenemos un cerebrito de 100, y si llegamos).

Y claro, en esta asombrosa evolución, acompañaremos a Charlie en su averiguación de que nada es lo que parecía; o incluso, que nada es lo que parece, y muchos más asuntos como, la comunicación,  qué es lo que hace que dos personas se relacionen afectivamente, el disfrute del don de la inteligencia con el que cuenta el hombre, y la soledad, entre muchas otras cosas.

La novela es absolutamente empática, hasta el punto del desasosiego. Es crítica y muy psicológica con los personajes, aunque también diría que acaba siendo generosa y muy tolerante con el ser humano.
Para conseguir esto, el escritor hace que nuestro protagonista hable en primera persona, como si fuera un diario. Al principio veremos que apenas sabe escribir ni expresarse, que no sabe juzgar, que no tiene imaginación, tampoco doblez; pero, poco a poco, la ortografía, el uso del lenguaje y la calidad de lo contado se va volviendo más complejo, también sus problemas, sin olvidar que un incierto futuro calará en el ánimo del lector.

En estos recuerdos que ahora reinterpretará con ese mayor abanico de datos que su cerebro puede relacionar, escenas del pasado serán comprendidas de otro modo, y por primera vez reconocerá en su pasado el rechazo, la burla, la indiferencia, el egoísmo, la crueldad, la mediocridad, …. ¿Sabrá encontrar el equilibrio entre su crecimiento intelectual y su crecimiento emocional? ¿El equilibrio entre su subconsciente y su nuevo consciente? ¿Afrontar el miedo indeterminado del conociemiento que te da una realidad mucho más compleja? ...

Me despido con uno de los pensamientos de Charlie sobre la inteligencia y la ciencia de nuestra cultura:

Pero he aprendido que la inteligencia por sí sola no significa gran cosa. La inteligencia, la educación, y el saber, se han convertido en grandes ídolos. Pero la inteligencia y la educación que no han sido templadas en el afecto humano no valen gran cosa. La inteligencia es uno de los mayores dones del hombre …. la inteligencia sin la capacidad de dar y recibir un afecto conduce al derrumbe mental y moral, a la neurosis e incluso a la psicosis. Y digo que la mente absorbida en un interés egoísta tomado como un fin en sí mismo, con exclusión de toda relación humana, no puede conducir más que a la violencia y al dolor”.


NOTAS PERSONALES :

  1. Dicen los que entienden, que existe una diferencia fundamental entre la forma de enfrentar el asunto de la existencia el Oriente y el Occidente, y que ese enfoque diferente ha marcado cada una de estas culturas. Si bien Oriente se centró en el interior del ser humano, en la naturaleza, desarrollando así, un mayor conocimiento de los diferentes estados de conciencia del hombre. Occidente las buscó en lo exterior, en el mundo, en la Historia, y de ahí, dicen, se podría explicar el desarrollo tecnológico de Occidente, y la conquista.  Occidente utilizaría como arma onmipotente al pensamiento;  Oriente, considera que el pensamiento como herramienta no da toda las respuestas. El caso es que este enfoque me recordó mucho a esa conclusión de la novela, por eso lo pongo.
  2. El nombre de “Flores para Algernón” viene por su compañero de laboratorio, un ratoncito al que pusieron como nombre Algernon y que como él comparten experimento.


16

Fedón

 
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Escritor: Platón

Que nadie se asuste por este título. El traerlo aquí ha sido consecuencia de otro libro: La muerte en Venecia, de Thomas Mann, y es que hay pasajes y simbolismos en la novela que directamente te dirigen a este Fedón.

Así que, como se trata de un libro bien corto, pues qué mejor que salir de dudas y averiguar lo que en él hay escrito y que me podía venir tan bien para el libro de Mann.

Fedón fue uno de los cercanos a Sócrates que lo acompañaron en sus últimos momentos antes de ser ejecutado y el que en este libro, relata las conversaciones que allí tuvieron lugar, porque esto es el Fedón: las últimas conversaciones de Sócrates antes de morir.

Si Sócrates decía que el placer y el dolor, son dos estados que no se presentan nunca juntas, pero que una vez que se tiene al uno, a continuación vendrá el otro; o a la inversa, como una paradoja vamos a encontrarnos en estos últimos momentos, que algo raro envuelve el ambiente: el placer y el dolor van juntos y son experimentados por todos ellos  ...  ¿Cómo es posible tal contradicción? es la contradicción que se deriva de enfrentar sus propias creencias, las de su tiempo; y la explicación sobre el deseo de acudir a la muerte de su maestro. Se nos contará sobre la vida y la muerte; sobre el alma inmortal; sobre  la vida más allá de la muerte; o la reencarnación; así como el mundo visible y el invisible ...

Para animar un poquito, pues decir que se encuentra escrito íntegramente a modo de diálogos, casi como si fuese una obra de teatro. A mí, que soy una aprendiz, me ha sorprendido mucho este libro, y tiene que ver con libros como "La montaña mágica" de Thomas Man o "Elizabeth Costello" de Coetzee, o incluso "Navegantes del tiempo" de Sjón, porque en todos ellos se enfrentan y comparan  dos épocas: la época medieval frente a lo que supuso el Renacimiento e Ilustración. En estos enfrentamientos siempre me parecía ver como una llamada a recuperar los valores de los antiguos griegos que la Edad Media había sofocado.
Por eso me ha sorprendido tanto este libro, porque he encontrado un pensamiento que me ha recordado muchísimo al cristianismo, y precisamente: el de la época medieval. Habrá que seguir averiguando ....

Otra cosa: también parece que Sócrates ya arrastrara influencias de filosofías orientales del tipo del budismo, por ejemplo.

Esta vez, toooooooodo quedará en notas personales. No vaya a ser que después de ésta ya no queráis saber nada de mí.


NOTAS PERSONALES:

  1. Buda (563 ó 483aC – 483 ó 411aC); Sócrates (470aC-399aC); Jesucristo (0dC-33dC).
  2. Explicación del por qué no es lícito el suicidio: los hombres estamos en una especie de presidio, los dioses son quienes se cuidan de nosotros. Somos una de sus posesiones. Y la muerte vendrá cuando ellos lo decidan. (- como me suena al cristianismo -).
  1. Explicación de por qué Sócrates se dice deseoso de su destino (sentencia a muerte por envenenamiento). Dice Sócrates: que tiene la esperanza de que haya algo reservado a los muertos, y que encima es mucho mejor para los buenos que para los malos (suena al paraíso, purgatorio e infierno). Los que dedican su vida a la filosofía, no practican otra cosa que el morir y el estar muertos. Y por eso, en cierto modo, lo que anhelan es la muerte, pues para ellos tiene una significación diferente al de la mayoría (Me recuerda mucho al cristianismo medieval por esa voluptuosidad con la muerte, como le echaría en cara Settembrini a Naphta en "La montaña mágica" -). Para Sócrates la muerte no es otra cosa que la separación del alma y del cuerpo, y el filósofo no se interesa por los placeres que derivan de tener un cuerpo, sino que intenta desvincularse de ellos, porque si su búsqueda es la realidad de las cosas,  encuentra que estos deseos y anhelos que se derivan de tener un cuerpo, son un obstáculo para su objetivo. Las guerras, las revoluciones y y las luchas, dice, nadie las causa, es el cuerpo y sus deseos quien las causa, al ser el hombre  esclavo del cuidado de su cuerpo. Para él, adquirir el saber anhelado sólo es posible cuando se ha muerto, porque es cuando el alma queda sola en sí misma, separada del cuerpo (- el cristianismo tuvo que tomar esto de los griegos -).
    El hombre que no es amante de la sabiduría, sino sólo del cuerpo, se irrita cuando está a punto de morir. Es el mismo hombre amante del dinero, o de los honores, o de ambas que considera la muerte como uno de los grandes males (Naphta de La montaña mágica, al final acepta la muerte como destino).
  2. Sócrates parece que cree en la reencarnación (Buda es anterior a él), y esto se ve cuando aborda lo que cree que es el diferente destino para cada uno de nosotros cuando morimos. También puede recordar al cristianismo y su resurrección de los muertos. Y esto me ha parecido cuando remitiéndose a la antigua tradición, viene a decir que las almas existen en el Hades, y estas vuelven a la vida nacidas de los muertos. Dice: de los muertos, renacen los vivos. Las cosas contrarias nacen de sus contrarios.
    Pero el destino de las almas variará según su pureza, según cómo sea, habitarán diferentes tipos de cuerpos, desde asnos, ranas, lobos, abejas, a incluso otros seres humanos. Pero al linaje de los dioses, a ése es imposible arribar sin haber filosofado y partido en estado de completa pureza; que ahí sólo es licito que llegue el deseoso de saber. Por eso, yacerá en el fango, quien allí vaya sin “iniciarse” mientras que el que allí llega purificado e iniciado habitará con los dioses, que no son otros que los que se han dedicado a la filosofía en el recto sentido de la palabra (- suena a budismo, y el cilo de las reencarnaciones, que sólo se interrumpe cuando se ha llegado a la iluminación -).
  3. Una de las herramientas que utiliza para justificar la existencia del alma es su teoría de la reminiscencia: para Sócrates, el aprender no es sino el recordar. Lo que se llama instrucción puede ser un recuerdo, no es más que recuperar un conocimiento que ya era nuestro, porque de algún modo ese conocimiento ya se había adquirido antes de nacer.
  4. Hay dos mundos, el visible y el invisible. El alma es más semejante a lo invisible y el cuerpo a lo visible. Cuando ambas actúan juntas, todo se embrolla, se lía, es por eso que se dice que “La experiencia del alma es el pensamiento”. Cuando funcionan unidas, la naturaleza del cuerpo prescribe que el cuerpo obedezca a esa naturaleza, es decir, su naturaleza el la obediencia, la mortalidad; y sin embargo, lo que corresponde al alma su naturaleza es mandar, ser su dueña, por eso es divina (- la eterna disputa entre la dualidad y el todo-es-uno, que parece que en filosofía es el equivalente a la disputa derecha e izquierda en política. Además bien pudiera corresponderse la dualidad con la derecha y el todo-es-uno con la izquierda).
  5. En el mito final de Homero que se explica el tráfico de las almas cuando mueren, sus diferentes destinos, según los diferentes ríos subterráneos, se encuentra uno que bien podría recordar al infierno de los cristianos: Se distinguen cuatro ríos principales:
    1. El mayor es Océano, cuyo curso circular es el más externo.
    2. En sentido contrario discurre el río Aqueronte, que llega a la laguna Aquerusíade, que es donde van a parar la mayoría de los muertos que más pronto o más tarde son enviadas de nuevo a las generaciones de los seres vivos.
    3. El tercer río, Piriflegetonte ,va a parar a un gran lugar consumido por ingente fuego, que forma un lago inmenso de agua y cieno hirviente. De allí llega a los confines de la laguna Aquerusíade sin mezclarse con el agua de ésta; desembocando en la parte más baja del Tártaro, habiendo dado muchas vueltas bajo tierra.
    4. Al cuarto río, lo llaman Cócito, que en su recorrido pasa por un terrible lugar que llaman Estigio, y por la laguna Estigia.
              Los   finados  llegan  al lugar a  que conduce a  cada  uno  su  genio, son  antes  que  nada
              sometidos a juicio, tanto los buenos como los malos. Y pasa lo siguiente:
      1. Los que se estima que han vivido en el término medio, se encaminan al Aqueronte, suben a las barcas que hay para ellos y, a bordo de éstas, arriban a la laguna, donde si alguno ha delinquido en algo, son absueltos, recibiendo asimismo cada uno la recompensa de sus buenas acciones conforme a su mérito (- no sé bien si esto significa que el alma ocuparía un cuerpo de mejor naturaleza-).
      2. Los que, por el contrario, se estima que no tienen remedio por causa de la gravedad de sus yerros, a ésos el destino les tiene reservado las profundidades más profundas, es decir, el Tártaro, de donde no saldrán jamás (- parece el infierno, jeje-).
      3. En cambio, quienes se estima que han cometido delitos que tienen remedio, pero que siendo graves, sintieron remordimiento, éstos aunque tienen que ser arrojados al Tártaro, tienen cierta esperanza una vez que han pasado allí un tiempo. Tras ese tiempo son arrojados afuera el oleaje (- Puede que como dos tipos de purgatorio -):
        1. A los homicidas frente al Cócito,
        2. Y a los que maltrataron a su padre o a su madre frente al Piriflegetonte.
        Ambos, cada uno por su corriente, cuando llegan a la altura de la laguna Aquerusíade, llaman entonces a gritos, a aquellos a quienes hicieron mal. Si logran convencerlos, salen y cesan sus males; si no, son llevados de nuevo al Tártaro y de aquí otra vez a los ríos, y no cesan de padecer este tormento hasta que consiguen persuadir a quienes agraviaron …
15

El cristal Spinoza

  
Escritor: Juan Arnau
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Soy de las que piensa que se puede ser profundamente religioso y sin embargo, aunque parezca una contradicción: ser una especie de ateo. Y esto lo veo así porque me parece que la religiosidad no tiene tanto que ver con la existencia o no de un Dios, como con una necesidad espiritual inherente al ser humano. Cuando esa necesidad espiritual se intenta alimentar con una serie de obligaciones y reglas que el individuo ha de cumplir independientemente de que sean comprendidas en su sentido profundo, y seguirlas no desde un convencimiento interior, sino de un exterior impuesto, la religión en ese momento puede que pierda ese objeto tan enriquecedor. Es útil, aunque supongo que si acaso, para otros asuntos, como la convivencia entre individuos en una cultura política y social determinada. Pero ya no es lo mismo.

Este libro, escrito como si fuese un guión cinematográfico, me ha parecido una fantástica y trabajada presentación de parte de la vida y la filosofía del filósofo judío sefardí Spinoza.

Me ha gustado también muchísimo la forma en que se nos presenta la atmósfera de su época, y es que nos encontramos en la segunda mitad del siglo XVII, en Holanda, en aquellos años en que Ámsterdam era “el centro financiero y cultural internacional. Refugio de excéntricos, tierras de marinos y mercaderes, célebres por sus pintores …”.
En este país vive nuestro filósofo Spinoza, también será el refugio del francés Descartes, ambos, por sus ideas,  compartirán la necesidad de llevar una vida escondida de las gentes. “¡La multitud! La multitud que es a la vez su manto y su enemigo”. Y es que Spinoza será testigo de masas de violencia desbocada y fanática. Será excomulgado por los suyos (la comunidad judía) y atacado por otras confesiones religiosas y políticas.

El libro comienza con un libro que viaja, un libro que es rescatado, y que fue escrito por este filósofo, y que ahora su siglo se empeña en borrar, se trata de su “Ética demostrada según el orden geométrico”. A partir de este inicio, su pensamiento y vida se nos irán presentando. Escucharemos recuerdos de amigos del filósofo; asistiremos a tertulias, y diálogos en los que Spinoza hablará con personajes diversos, entre los que se encuentran tolerantes estadistas, jóvenes ansiosos de conocimiento, o miembros luteranos, calvinistas, católicos, arminianos …. Spinoza hablará hasta con la muerte, “el gran instrumento de dominación de las mentes”.

No soy muy de Spinoza, aunque sí tiene partes que resultan fascinantes. En cualquier caso me quedo y me despido con una frase de uno de los personajes de este estupendo trabajo que recomiendo a todo aquel que quiera acercarse al filósofo de una forma amena y seria, a la vez: “No hay otro que dé ideas más hermosas sobre la divinidad que las que nos dejó Spinoza”.


NOTAS PERSONALES:

  1. Spinoza (1632-1677) para ganarse la vida, además de otras actividades, era pulidor de lentes para telescopios, microscopios y otros instrumentos ópticos.
  2. Descartes (1596-1650)
  3. Leibniz (1646-1716)
  4. Si en política hay derecha e izquierda, en filosofía, parece que existe dos tendencias que se repiten: la de la dualidad; y la de todo es uno o en uno. En esta época, los dos grandes filósofos del siglo fueron Spinoza (todo es en uno); y Descartes (dualidad). En "La montaña mágica" de Thomas Mann, también teníamos a Settembrini y Napha discutiendo sobre estas tendencias. 
  5. Spinoza dirá que no hay dualidad entre el cuerpo y el alma. No existe distinción alguna entre Dios y Naturaleza. En su concepto recurre a los filósofos de la Antigüedad. Para Spinoza - no dualista-, el mal no existe, lo explica por la ignorancia. 
  6. Con respecto a el bien y el mal, afirma que no es más que tener más o menos densidad de esencia, densidad de ser. El mal es pura banalidad.  
  7. Diferencia entre el concepto inmanente y trascendente: Un Dios que es causa inmanente de todas las cosas significa que el efecto se produce en sí mismo y no fuera de sí mismo. El Creador queda dentro de la misma creación. Un Dios que es causa trascendente de todas las cosas significa que produce un efecto fuera de él, como el Creador que queda fuera de su creación.
  8. Algo que recuerda a lo que más adelante dirá Nietzsche. Spinoza ya dijo: "¡Ah, la vida, cuánto pide la vida! la vida no se contenta con conservarse, tiene que crecer, que expandirse. Su ímpetu o conatus no es sólo inercia, también es ambición. Cada momento lleva en sí mismo un conato de garantizar su propio estado y de mejorarlo".  
  9. Brevemente y muy sintetizada, la filosofía de Spinoza:
    1. Pare Spinoza sólo existe Dios en un sentido filosófico. Todo está relacionado en el universo en su totalidad. Y Dios es una presencia inherente a ese todo, a sus partes, y a las relaciones entre sus partes. “Dios es causa inmanente de todas las cosas”. Por todo esto, para él la muerte no existe. “La muerte es lo que menos existe” dirá. 
    2. “El fundamento de todos nuestros pensamientos y acciones reside en la afinidad que existe entre la razón humana y el cosmos. Esa familiaridad es la que nos permite conocer”. “Para encontrar la verdadera felicidad y libertad es necesario recurrir al entendimiento y afinidad”. 
    3. El concepto de libertad para Spinoza es de lo más interesante: Dice que la libertad de la que solemos hablar no es más que una ilusión, no es una libertad verdadera, pues el hombre puede que sea consciente de su deseos y apetitos, pero no lo es, sin embargo, de las causas por las cuales tienen esos deseos o apetitos y no otros. La libertad verdadera es aquella que existe y actúa por la sola necesidad de su naturaleza. Y pone un ejemplo muy ilustrativo: una piedra recibe un impacto que la impulsa a moverse. Así que, el que la piedra esté en movimiento es coaccionada, no por ser necesaria, sino por sufrir el impulso de una causa externa. La piedra, mientras prosigue su movimiento, piensa y sabe que ella se esfuerza por seguir moviéndose. Creerá que es totalmente libre y que la causa de perseverar en el movimiento es lo que ella quiere. 

26

La montaña mágica

Escritor: Thomas Mann
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1907. En un lugar elevado por encima de las montañas se encuentra un agradable sanatorio al que acuden a curarse de la enfermedad variedad de pacientes. Entre ellos se encuentra nuestro protagonista, un joven alemán conocido como Hans Castorp. Es mediocre - como muchos lo somos-, aunque eso sí,  curiosidad y ganas por aprender las cosas de la vida y de la muerte, de su tiempo y del tiempo, no le faltan.
Siete años pasará allí este Hans en "busca de luz", alejado del más-abajo-espacio, donde los acontecimientos de la historia de los hombres se suceden uno tras otro hasta un destino que reventará en el drama de su tiempo: la IGM y la revolución rusa.

Así que, acompañaremos todo el rato a este “maleable” joven que tomará contacto consigo mismo y con otros personajes diversos, sacando a relucir un sin fin de temas que serán debatidos y reflexionados, como: la enfermedad, la muerte y lo espiritual; la enfermedad como respuesta a nuestras ataduras; la percepción del tiempo y el tiempo mismo; la naturaleza del hombre, de la voluntad de poder y del devenir de la vida; el deber; la superficialidad; la elección entre la no acción de oriente frente a la acción de occidente; el catolicismo y su vinculación histórica con lo político frente a la postura más mística del protestantismo; la creación de los estados y sus consecuencias; la francmasonería; los nacionalismos; el trabajo y el ser humano; el significado real de individualismo y dignidad humana ..... el futuro de la humanidad …. la postura que Alemania ha de adoptar como centro de Europa … ¡stop, stop! ¡tengo que parar! ¡tal es la riqueza de la novela! porque encima luego están las relaciones que se efectúan entre corrientes filosóficas, como por poner un ejemplo, hacer una vinculación del concepto de individualidad que existía en el Romanticismo con la que existía en la Edad Media, diferente del concepto de individualidad que la razón de la Ilustración impuso ...

Como con todo no se puede, dentro de querer elegir con lo que me quedo en esta primera lectura, me quedo con el enfrentamiento a muerte, de dos de los personajes de la novela: "el humanista" de Settembrini y "el princeps scholasticorum" de Naphta. Son dos mentes brillantes, con criterio meditado, que como pasara con las dos hermanas de la novela de Coetzee “Elizabeth Costello” representan a dos etapas diferentes de la Historia, y que aquí se miran de frente para debatirse, criticarse y desnudar sus realidades más profundas. Se trata del enfrentamiento de el humanismo del Renacimiento y la Ilustración frente al pensamiento de la Edad Media. Dos puntos de vista radicalmente opuestos que enriquecerán al lector.

Y ya que nos encontramos ante una novela de las que según palabras de Doris Lessing cuenta con una cualidad filosófica, como explica en su novela “El cuaderno dorado”, me apetece despedirme con una frase maravillosa que aparece en la tumba de Kant: 
 
Hay dos cosas que llenan mi mente cada vez más con más admiración y respeto: el cielo estrellado encima de mí, y la ley moral dentro de mí". 

NOTAS PERSONALES:



  1. Publicada en 1924, es decir ya había sucedido la revolución bolchevique y la IGM. Se empezó a escribir en 1912 y la terminaría sobre en 1920. Thomas Mann (1875-1955) 
  2. El personaje de Settembrini es el personaje del filósofo humanista, al enamorado del ideal del hombre, completo en sí mismo, acorde a su naturaleza. No hay distancia entre el hombre y la Creación porque todo en él es naturaleza. El Renacimiento libera al hombre de la oscuridad, para traerlo a un mundo en el que él es la medida, y que utiliza la Razón (de la Ilustración) para ordenar este mundo a través de los Estados democráticos … ¿Pero en qué se basa esta Razón? Para Settembrini, en el deseo del hombre de un perfeccionismo hacia el ideal democrático universal, la bien intencionada razón que establece el derecho natural y de gentes por encima de cualquier otro interés. Esta idea sustituye a la idea de salvación del alma del otro personaje destacado de la novela, Naphta.
  3. El personaje de Naphta es el personaje del filósofo de la Edad Media, más realista al considerar al hombre dividido: una parte del mismo, la material gobernada por sus instintos y deseos; la otra parte mira hacia arriba, en busca de ideas más elevadas. Tiene una visión del mundo mucho más negativa, más acorde a “la voluntad de poder” de Nietzsche. Y por tanto como los pensadores de la Edad Media encuentra una diferencia abismal entre la Creación y el hombre. También busca una forma de gobierno, pudiera estar de acuerdo con el Estado, pero siempre que no fuera democrático ni tampoco burgués, pues cree que los estados que ha traído el humanismo, al contrario que lo que dice buscaba la Iglesia, tienen como eje central lo que es útil al hombre pero en sentido material, el dinero es su emperador último. Los estados en poder de la mentalidad burguesa cuya Biblia es la doctrina económica.
  4. El nacionalismo será para Settembrini un estado necesario intermedio para su sueño de una República democrática universal, al igual que para Naphta lo será el terror de la rebelión del proletariado para restablecer los valores medievales religiosos que destronen del lugar que ahora ocupa la doctrina económica, la especulación, y el negocio de la usura. Esa rebelión del proletariado será la que recuperará los valores no mercantilistas que el espíritu religioso de principios de la Edad Media (Clásica) contenía. Como vemos, ambos justifican el terror por causas determinadas, las suyas. Así, Settembrini justificará las guerras nacionalistas, y Naphta el terror bolchevique. 
  5. De broma digo que como ambos son filósofos, pues así va la cosa, todo acaba en la confusión, donde ya no sabes a quién corresponde cada una de  las etiquetas  …. que una cosa es teoría de un pensamiento y otra la realidad y su interpretación. Así vemos, que ellos defienden su pensamiento con el ideal de ese pensamiento; para que el contricante descomponga ese ideal sacando a relucir lo que ha sido o fue  la materialización real del mismo en su parte más negativa.
  6. Me guardo aquí los apuntes de la pelea dialéctica a muerte entre Settembrini y Naphta. Pinchad aquí mismo para el que lo necesite.
  7. Conclusión final: Volver a leer en un futuro cuando tenga yo un poco más de cultura; volver a volver a leer en un futuro posterior cuando se tenga otro poco más de cultura, volver a volver a volver a leer …. ¡Tal es la gran cantidad de referencias y relaciones que esta novela contiene! Infinidad de otras cuestiones que habrá que dejar para cada una de esas otras relecturas, si la muerte, claro está, nos concede unas cuantas prórrogas más.