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Un enemigo del pueblo

  
Escritor: Henrik Ibsen
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"Soy el hombre más poderoso del mundo. El hombre más poderoso del mundo ... es el que está más solo".

En un pueblecito de costa al sur de Noruega, un precioso proyecto común une a sus habitantes: el pueblo va a ser convertido en una atractiva estación balnearia, donde gentes de todos los puntos del exterior acudirán a bañarse a sus saludables aguas para prosperidad de todos sus habitantes.

¡Pero! Un incidente está a punto de destaparse, la aguas sobre la que se asentaría este balneario podrían estar contaminadas, y utilizado esto como un símil, otro tanto podría estar sucediendo en la base sobre la que se asientan los pensamientos de sus habitantes, "esa mayoría compacta que no duda en basar la fortuna de la ciudad en un pantano de mentiras y engaños".

Ibsen introduce en escena a los diferentes actores que contiene una sociedad, para recrearnos la forma en que estos actúan ante algo que pudiera perjudicarles, la coartada psicológica que utilizan mediante razonamientos-disfraz de “bien común” de lo que en realidad es bien personal y familiar, en esta lucha por la vida y que en su avance aprisionan a los que podrían considerarse las verdaderas fuerzas vivas de una sociedad.

Así que tendremos a un político; una "prensa libre e independiente"; una maestra; un representante de la clase media; la familia; el marino que por su condición de no necesidad de pertenencia a nada, se mantiene incorrupto; y luego el personaje ideal, el médico de férrea voluntad, que sabe diferenciar lo que es de lo que se dice, y adecuar ideal con realidad.

Una asamblea popular ¿maleable? habrá de escuchar al doctor, mientras que como un estribillo nos relajaremos con las inoportunas intervenciones del borracho; miraremos a las etiquetas cambiantes con que el ofendido irá calificando al orador; y un coro de fondo ladrará ¡blasfemia! ¡al fiordo con él!

Esta obra de teatro es el libro más político de los libros que llevo leídos de Ibsen.

Me despido con una frase de Nietzsche que creo no es la primera vez que pongo y me parece que está bien aquí también. Dice: “No existen hechos. Existen interpretaciones” y esta interpretación es la verdad que establece el poder.

NOTAS PERSONALES:
  1. Ibsen (1828-1906). Esta obra de teatro se estrena en 1882 con gran escándalo (como todo lo suyo, se podría decir, por otra parte).
  2. Ideas políticas de la obra de teatro:
    Las fuerzas vivas de una sociedad son sofocadas por unas realidades que como enemigos se instalan en ella.
    Para Ibsen, estos enemigos que van a minar la razón y la libertad del ser humano son los siguientes: 
    1. En primer lugar: las personas que ostentando el poder (políticos, prensa y determinadas asociaciones), tienen como objetivo un aprovechamiento personal, la villanía le llama él. Serían los que arrasan todo lo que tocan, que no cuentan con una planificación a largo plazo, ya que su realidad es la oportunidad. Ibsen los califica de gentes “de mente perezosa y de prejuicios”;
    2. En segundo lugar se encuentra la masa compacta, tambiém de "mente perezosa" y prejuiciosa".  Es a este segundo grupo al que dirige su crítica con más dureza,  para él este grupo es el enemigo más peligroso, "la maldita mayoría compacta y que se llama a sí misma: liberal" (sin serlo realmente más allá de la demagogia).
      Para Ibsen, es contra ellos contra los que hay que dirigir la lucha, y por una razón, porque constituyen lo que él considera la gran mentira que afirma que: esta mayoría tiene siempre la razón y está en posesión de la verdad; que son los que tienen todos los derechos y por tanto el poder, cuando son maleables y manipulables.
      Estos pueden tener el poder pero no tienen la razón. La razón siempre es de una minoría, la minoría que con su pensamiento crítico generará las nuevas “verdades” que en el futuro adoptará la mayoría como propia para no revisar jamás.
      La mayoría al no ejercer juicio crítico se queda siempre con ideas “viejas y caducas”.
      Por eso piensa que la creencia popular según la cual la masa, la plebe, la mayoría constituye la esencia del pueblo no es sino una falsedad aduladora que utiliza el político y demás poderes para hacer a su antojo.

      Pero aquí no acaba la cosa, continúa y añade una serie de razonamientos que incluso ahora en nuestros tiempos no sentarían bien y pudiendo también escuchar un coro de ¡blasfemia! ¡al fiordo con Ibsen!. Mirad, dice:
      Por esta razón, esta masa no debiera tener el mismo derecho a juzgar, aprobar, gobernar, decidir lo mismo que “los seres elegidos” y que forman la verdadera “aristocracia intelectual”.
      (este concepto de aristocracia intelectual no tiene por qué estar vinculada en principio con una clase social o inteligencia, sino con una forma de entender la vida que los hace no ser “plebeyos espirituales”).
      El liberal para Ibsen es el que no es un “plebeyo espiritual”, el que revisa y analiza los conceptos que vienen impuestos en su tiempo.
      Para él “libertad de espíritu” y “moralidad” son la misma cosa, y no debieran gobernar más que estos, ya que el resto en su “lucha por la vida” no dejan de ser demagogos que con su retórica disfrazan lo que solo es provecho personal.
      Como se ve es un tema de lo más actual.
  3. A modo personal, que esto siempre es personal, he encontrado un paralelismo con el enfoque que por ejemplo mantenía Ayn Rand y que se ve bien en “La rebelión de Atlas”, y esto porque ambos atacan a la masa como culpable y oportunista, y nada inocente. Son los que dejándose manipular contribuyen con sus apoyos interesados a que los villanos que ejercen el poder  sofoquen a las verdaderas fuerzas vivas y sanas de una sociedad.
  4. Si Ayn Rand utilizaba el concepto de solidaridad como disfraz de un interés personal que no se quiere reconocer, aquí el concepto utilizado como disfraz es el de “bien común”.
  5. Debido a que los partidos políticos, prensa y demás asociaciones se nutren de un número determinado de miembros (masa). Ibsen sitúa en lugar destacado en la obra de teatro al capitán de barco, porque éste al no pertenecer a nada es el único que puede mantenerse libre. 
    Dice: “Se impone acabar con los jefes de los partidos. Todo jefe de partido es como un lobo, un lobo hambriento que necesita para vivir cierto número de corderos, ¿cuántos corderos han devorado o al menos han inutilizado convirtiéndolos en pequeños propietarios y/o suscriptores de “La Voz del Pueblo” (que es la prensa de esta obra de teatro).
  6. Entendiéndose el enfoque, tiene la misma pega que encontré en el enfoque de Ayn Rand: es un enfoque totalmente idealista. No dudo que hayan seres tan especiales como el personaje de esta obra de teatro, o como los protagonistas de “La rebelión de Atlas”, pero me parece más un prototipo ideal no real.

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Hedda Gabler

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Escritor: Henrik Ibsen
 
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Hedda Gabler es además del título de esta obra de teatro, el nombre de la figura central de la misma. Se trata de una mujer de 29 años, que viendo que el tiempo se le acaba, tras “ya haber bailado demasiado”, estabiliza su vida, casándose con un hombre de 33 años, un erudito y estudioso, o más bien un “especialista” como ella lo llama.
Este marido que se pierde por las bibliotecas y cuyos gustos e intereses le resultan tan aburridos y alejados de lo que a ella le produce interés o curiosidad, que es ese otro mundo de los sentidos al que ella no puede acceder.
En esta nueva situación de casada, intenta que toda su actividad esté encaminada a llevar una gran vida social, en la que recibir visitas, es el consuelo que sofoca el grandisimo aburrimiento en el que se encuentra, porque “qué aburrimiento estar eternamente en compañía del mismo individuo” al que no se ama.

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El pato salvaje

Escritor: Henrik Ibsen

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“El pato salvaje” me ha parecido una obra de teatro de lectura aparentemente sencilla, amena, y con cierta expectación, pero con tantos matices y condensada en ideas que bien valdría una buena discusión, como siempre que se trata de decidir sobre las actitudes a adoptar ante la vida, y lo que es bueno, malo, valioso o inútil.

En el entorno de la sociedad de finales del siglo XIX, esta obra de teatro parte del símil de lo que es la caza del pato salvaje, donde parece ser que cuando tras el tiro, éste no muere, sino que queda herido, el pato se sumerge en el agua agrrándose con el pico a las algas o a cualquier otro saliente que le permita no emerger. Siendo el perro el que finalmente va a por él y lo saca a la superficie.
Y hablando de perros … ¿qué es mejor: agarrarte a las algas y “morir en la oscuridad”; o que te salve el perro de morir ahogado para luego dejarte a los pies del cazador?
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Casa de muñecas

Escritor: Henrik Ibsen
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“Casa de muñecas” es una obra de teatro desarrollada a finales del siglo XIX.
Nora y Torvaldo, llevan casados 8 años. Viven acomodadamente con sus 3 niños y la niñera. De fondo la presencia de la sociedad convencional de la época, con esa constante exigencia a sus integrantes de una rígida moral, en el que las apariencias lo son todo.

Torvaldo disfruta de cierta posición que le sitúa entre los “inatacables”. Muy celoso de su posición, que cuida con esmero. De unas ideas muy fijas sobre lo que es y lo que no es. Aunque veremos … que esto es también relativo. Es una apariencia más.

Nora, es “la ardillita”, “el pájaro cantor”, “el estornino encantador que gasta mucho”, es que … “¡es increíble lo que cuesta a un hombre mantener a un estornino!” Así, esta dulce y abnegada “alondra” vive instalada en este mundo de cositas estéticamente bellas y llenas de frases. Muuuuchas frases.