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Yamila

 
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Escritor: Chinguiz Aitmátov


En una aldea de Kirguistán, entre estepas y altas montañas, habitan unas gentes que no hace muchas generaciones habían sido nómadas, y aunque ahora no lo sean, mantienen con ellos sus antiguas costumbres familiares y tribales. Estamos en 1942, cuando Kirguistán formaba parte de Rusia, y ahora, cuando la guerra ha reclutado a los hombres de la aldea.

Seit, el narrador, es un adolescente que vive con sus madres, su hermana y su cuñada Yamila.


Pero pronto llega un soldado convaleciente de la guerra, se llama Daniar, y se unirá a Seit y Yamila en su recorrido diario hacia el trabajo de la colectivización.

Es algo raro este Daniar, parece reservado, pero con una tranquila y misteriosa fortaleza. ¿De dónde le procede? ¿Qué diferente actitud mantiene con el mundo que lo rodea? Y aunque no sea muy hablador, en el camino de regreso a casa, al cantar es capaz, mejor que con las más bellas palabras, de  transmitir la verdadera naturaleza de su ser, contagiar su pasión y amor por la vida, por las tierras de su patria, y el amor a Yamila. Esta riqueza de espíritu afectará a sus acompañantes, que sentirán una agradable atracción por Daniar. Y Seit, que será testigo del amor que surge entre su cuñada y el soldado,  no podrá más que comprender.

Este relato, de apenas 50 páginas, es una preciosidad en la forma en que ha sido escrito. A pesar de utilizar tantos elementos sensoriales, que despiertan  emociones a través de la música, la pintura y una prosa poética, no resulta empalagosa sino más bien cautivadora (aunque me está costando horrores que no resulte cursi todo lo que estoy diciendo, así que esta vez todo se quedará en las notas).




NOTAS PERSONALES:

  1. Los personajes son kirguizos de religión musulmana.
  2. Esa utilización de la música como forma de expresión pudiera ser utilizado como una forma simbólica que tenga que ver con una característica cultural determinada de un pueblo. Y es que el escritor de esta novela, Chinguiz Aitmátov, dijo de las gentes del Kirguistán:   "Si otros pueblos mostraron su historia y pasado cultural a través del arte escrito, la escultura, la arquitectura, el teatro y la literatura;  los kirguizos expresaron su punto de vista sobre el mundo, su orgullo y dignidad, sus batallas y esperanza en el futuro, a través del género épico", y este género, en Kirguistán se transmitía en forma de canción de unas generaciones a otras. 
  3. De hecho,la epopeya de Manas representa al kirguizo, como la Odisea y la Iliada representa al griego, y encima se transmite cantada. Esa es su forma natural. Se dice que esta epopeya ha sido considerada como la más pura forma de expresión de la creatividad oral. 
  4. El recurso de la canción como vehículo expresivo, y que contagia emociones, como se nos dice en esta novela: “Y todo este mundo de belleza terrenal y de inquietudes, lo abría ante mí Daniar con su canción”. Me ha recordado muchísimo al final de la novela Job, de Joseph Roth, cuando Menuchim, el de “ojos de mirada amplia y profunda” era también capaz con su música de 'hablar' de esa manera. Se dice en el relato Yamila: "No puedo determinar si era solamente la voz o se trataba de algo más importante, algo que parte del corazón mismo del hombre, algo capaz de despertar en los demás la misma emoción , capaz de animar los más secretos pensamientos". "No se parecía a las melodías kirguizas ni a las kazajas, aunque tenía de unas y otras. La música de Daniar había recogido las mejores melodías de sus dos pueblos. Era la canción de las montañas y las estepas, que tan pronto remontaba el vuelo sonoramente, semejante a las montañas kirguizas, como se extendía en amplitud, igual que la estepa kazaja". 
  5. Un párrafo en el que se hace referencia a la epopeya de Manas y que quiero conservar: "¡Que la estepa os ampare, que os ampare el espíritu de nuestro héroe Manas! Por donde la gente había marchado a la guerra, quedaban senderos amargos ... Y todo este mundo de belleza terrenal y de inquietudes, lo abría ante mí Daniar con su canción. Cuando Daniar cantaba lo veía entonces yo de niño, vagando por los campos de la estepa ¿habría nacido entonces dentro de su alma esa canción de la Patria? ¿O habría nacido quizás mientras cruzaba por el fuego de la guerra? 
  6. El escritor, nació en 1928, también en una aldea de Kirguistán. Conocedor de la tradición oral de su pueblo, y de lo que es llevar una vida nómada como forma de vida.


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Flores para Algernón

   
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Escritor: Daniel Keyes

Charlie es un hombre de casi 33 años. Es un tonto de buen corazón, bien intencionado, lleno de afecto por las personas, a las que admira, por lo ¡listas y buenas! que son.
Entre sus deseos siempre ha estado el de aprender: “Yo no quiero ser celebre. Yo qiero solo acerme listo como los otros de modo que pueda tener muchos amigos que me qieran.”
Y es que aunque comprende las cosas, lo hace procesando la poca información que un cerebro de 68 CI puede permitir.

¡Pero! un experimento se ha hecho con nuestro Charlie, y muy pronto, su limitado cerebro se convertirá en uno bien potente, uno capaz de procesar e interconectar tanta información como la que un cerebro de 185 CI te permitiría (no es por fastidiar, pero la mayoría de nosotros tenemos un cerebrito de 100, y si llegamos).

Y claro, en esta asombrosa evolución, acompañaremos a Charlie en su averiguación de que nada es lo que parecía; o incluso, que nada es lo que parece, y muchos más asuntos como, la comunicación,  qué es lo que hace que dos personas se relacionen afectivamente, el disfrute del don de la inteligencia con el que cuenta el hombre, y la soledad, entre muchas otras cosas.

La novela es absolutamente empática, hasta el punto del desasosiego. Es crítica y muy psicológica con los personajes, aunque también diría que acaba siendo generosa y muy tolerante con el ser humano.
Para conseguir esto, el escritor hace que nuestro protagonista hable en primera persona, como si fuera un diario. Al principio veremos que apenas sabe escribir ni expresarse, que no sabe juzgar, que no tiene imaginación, tampoco doblez; pero, poco a poco, la ortografía, el uso del lenguaje y la calidad de lo contado se va volviendo más complejo, también sus problemas, sin olvidar que un incierto futuro calará en el ánimo del lector.

En estos recuerdos que ahora reinterpretará con ese mayor abanico de datos que su cerebro puede relacionar, escenas del pasado serán comprendidas de otro modo, y por primera vez reconocerá en su pasado el rechazo, la burla, la indiferencia, el egoísmo, la crueldad, la mediocridad, …. ¿Sabrá encontrar el equilibrio entre su crecimiento intelectual y su crecimiento emocional? ¿El equilibrio entre su subconsciente y su nuevo consciente? ¿Afrontar el miedo indeterminado del conociemiento que te da una realidad mucho más compleja? ...

Me despido con uno de los pensamientos de Charlie sobre la inteligencia y la ciencia de nuestra cultura:

Pero he aprendido que la inteligencia por sí sola no significa gran cosa. La inteligencia, la educación, y el saber, se han convertido en grandes ídolos. Pero la inteligencia y la educación que no han sido templadas en el afecto humano no valen gran cosa. La inteligencia es uno de los mayores dones del hombre …. la inteligencia sin la capacidad de dar y recibir un afecto conduce al derrumbe mental y moral, a la neurosis e incluso a la psicosis. Y digo que la mente absorbida en un interés egoísta tomado como un fin en sí mismo, con exclusión de toda relación humana, no puede conducir más que a la violencia y al dolor”.


NOTAS PERSONALES :

  1. Dicen los que entienden, que existe una diferencia fundamental entre la forma de enfrentar el asunto de la existencia el Oriente y el Occidente, y que ese enfoque diferente ha marcado cada una de estas culturas. Si bien Oriente se centró en el interior del ser humano, en la naturaleza, desarrollando así, un mayor conocimiento de los diferentes estados de conciencia del hombre. Occidente las buscó en lo exterior, en el mundo, en la Historia, y de ahí, dicen, se podría explicar el desarrollo tecnológico de Occidente, y la conquista.  Occidente utilizaría como arma onmipotente al pensamiento;  Oriente, considera que el pensamiento como herramienta no da toda las respuestas. El caso es que este enfoque me recordó mucho a esa conclusión de la novela, por eso lo pongo.
  2. El nombre de “Flores para Algernón” viene por su compañero de laboratorio, un ratoncito al que pusieron como nombre Algernon y que como él comparten experimento.