Mostrando entradas con la etiqueta Mo Yan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mo Yan. Mostrar todas las entradas
18

Cambios

COMPRAR
  
Escritor: Mo Yan

“Cambios” es un libro de corte autobiográfico del último premio nobel de Literatura. Se dice escrito en 2009, cuando el escritor contaba con 54 años. En él se recuerda, entre otras cosas, los cambios que su país ha experimentado desde aproximadamente 1979.

Y es que no siempre fue claro que el destino de escritor de Mo Yan pudiera realizarse. Provenía de la clase social de los campesinos medios, una de esas clases “sometidas a la opresión política”, que contaba con pocas influencias que ayudaran a un simple acceso a la Universidad. De nada le valían esos ojos pequeños pero brillantes, como decía su mujer, al tiempo que reconocía en ellos un destino especial por venir.
Pero fue gracias a los cambios que se producirían en China tras la muerte de Mao, que Mo Yan acabara consiguiendo ser lo que es. "Me acordé del desengaño al descubrir en 1976, a la muerte de Mao, que en el mundo no habían dioses. No sólo no fue el fin de China, sino que el país iba mejorando paulatinamente"

25

Las baladas del ajo

  -->
Escritor: Mo Yan -->

"¿Oyes los periquitos, mi niño? Los hay amarillos, rojos, azules, de todos los colores imaginables, todos con picos curvos y crestas. Comen carne, beben sangre y succionan cerebros, ¿todavía tienes valor para salir mi niño?”. Pero en la novela el niño que quiere nacer dice algo así: ¡pero me gusta esa bola de fuego, las flores y … el potro castaño!

Creo que la sociedad china, desde un punto de vista occidental,  puede ser percibida como una sociedad más insensible y deshumanizada, que la occidental. Y es que arrastran una tradición antigua pero reciente de dura sumisión al emperador “celestial”; de jerarquías políticas, sociales y familiares muy arraigadas y exigentes; en la que no quejarse y por tanto, sufrir en silencio es la virtud; donde el maltrato en la familia es un derecho como de propiedad; que desprecia a la mujer por ser considerada una carga; y que desprecia la individualidad. Todo eso se solapa con la otra característica casi fascista de clase trabajadora que aportó la revolución de Mao, por ese fomentar la legitimidad de una clase acostumbrada a la dureza, al no deseo individual, a desprecio del que busca una vida más cómoda, a su sometimiento al Partido,  "el corazón del pueblo está hecho de acero, pero la ley es una fragua".