
Escritor: Herman Melville.
No hace tanto tiempo que existía una profesión ahora desparecida, la de escribiente. En una de estas oficinas trabaja un jefe, dos empleados de siempre, con sus cómicos y conocidos cambios de humor, en las franjas horarias de siempre. Llega Bartleby, el nuevo escribiente.
Este Bartleby es silencioso, cuidadoso, el primero en llegar y el último en irse, que realiza de forma metódica la copia de documentos, nada pide, es poco exigente. Pronto nos sorprende a todos con una rara rebeldía: ante una orden para cotejar un documento copiado con el original, contesta: preferiría no hacerlo…..
A partir de aquí, esta postura poco a poco se va extendiendo hacia otras parcelas del trabajo, hasta quedarse totalmente inmóvil, y siempre con el mismo argumento: preferiría no hacerlo.




