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El desajuste del mundo: cuando nuestras civilizaciones se agotan.


Escritor: Amín Maalouf

Amín Maalouf, escritor y pensador libanés, afincado actualmente en Francia, ganador del último premio Príncipe de Asturias de las Letras (2010) entre otros premios, nos trae con este libro un ensayo en el que trata de analizar la situación actual mundial, con esos desajustes que ya anuncia su título, y con unos retos presentes sin precedentes, a los que se enfrenta la humanidad actual (agotamiento de recursos planeta, cambio climático, proliferación de armas nucleares, propagación de pandemias, etc), que hace necesario, no tanto volver a patrones anteriores, sino a “inventar” nuevos modelos de comportamiento que varíen la actitud humana en la forma que tiene de desear y organizar sus objetivos, y en los que la implicación ya no puede ser sólo de algunos, sino de todas las naciones, como dice Punset, eso que tan de moda está ahora entre “sus amigos los científicos”: la necesidad de aplicar modelos de suma cero, en la que todos ganan. En este, ya imparable retroceso para algunos, se dice algo así como que en el siglo XXI, se conseguirá o ya no seremos…

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Los días de gloria

Escritor: Mario Conde

"Somos hombres pequeños tomando decisiones basadas en motivos pequeños que afectan a colectivos grandes"

“La característica del poder en un lenguaje budista es la impermanencia”


Los días de Gloria no es sólo el relato del ascenso y descenso de Mario Conde, que tras convertirse en el Abogado de Estado más joven de España, decide pegar un salto al mundo del dinero, motivado no sólo por una natural ambición, sino también, y esto tiene su importancia, por su tendencia natural a conocer y descubrir, actuando, participando, experimentando, y no solo como un espectador al que gusta de la observación.
Los días de gloria es también  un viaje de turismo a las altas esferas, Mario Conde nos muestra los mecanismos de actuación del poder, da igual si son de derechas o de izquierdas, todos ellos quedan bien transparentes, bien visibles para el resto de los mortales, que desde nuestros invisibles y democráticos asientos, no podíamos más que intuir el gran espectáculo con el que estos estupendos actores con nombres y apellidos vienen a deleitarnos. Tomen asiento, señores, tomen asiento.