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Escritor: Théophile Gautier
Otro relato de vampiros de esos que
relajan una barbaridad.
Como suele suceder con este tipo de
relatos, el sujeto superviviente de una de estas criaturas tan
maléficas nos cuenta, para nuestro deleite, esas cosas tan
extraordinarias que si no es porque nos apetece creer, no podríamos
creer.
En este relato, el superviviente es un
cura rural de 66 años. Se llama Romualdo, y respondiendo a una
pregunta de uno de los hermanos de su congregación, sobre si ha
conocido alguna vez el amor, éste mirando al infinito y “apenas
sin atreverse a remover las cenizas de su recuerdo”, traslada su
mente a sus 25 años, cuando estando en el mismo acto de la ceremonia
de su ordenación, en una relajación de sus ojos, estos se desvían
y se encuentran con la belleza más extraordinaria de una de estas
criaturas tan fascinantes, que dará un giro radical en sus deseos.
Esta criatura es: Clarimonda.





