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La hija extranjera

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Escritora: Najat El-Hachmi

Es verdad que hay “profecías” sobre las mujeres marroquíes que nos suenan bastante. Una de ellas es la de que inviertas lo que inviertas en su educación e integración, es dinero que se llevará el viento, pues una vez estén en la edad, se pondrán el pañuelo, se casarán, tendrán hijos, y nunca más se sabrá de lo que un día pudiéramos haber pensado o pudieran haber pensado ellas, que podrían haber conseguido para sí mismas y su comunidad.

Desde fuera, nosotras, tan integradas en nuestra propia cultura, de la que obtenemos una vida llena de posibilidades, -al menos por comparación, porque esto sería otro tema- también obtenemos ese otro alimento necesario y que no se haya en riesgo; me refiero al vínculo cultural que como si de un lazo familiar se tratara, nos da el cobijo emocional de la pertenencia tan necesario.

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¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

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Escritor: Philip K. Dick

¿Cómo a alguien se le puede ocurrir leer algo con un nombre tan extraño?  ¿Qué atractivo puede haber detrás de ese título tan aparentemente sin sentido? me digo, ... hasta que me apaciguo al enterarme que es, nada más y nada menos, la novela en que se basó la película de "Blade runner". ¡Esto ya es otra cosa! y miro ya a la novela, - totalmente influenciada -, con otros ojos.

Así que ...  pico, suponiendo, como suele pasar en estos casos, que voy a encontrar en esta lectura lo que muy a menudo, por falta de tiempo, no se puede encontrar en su película, por buena que ésta sea.

La novela es casi idéntica a la película. El mismo marco de fondo nos presenta a una Tierra devastada por los efectos de una guerra nuclear, en la que viven unos pocos humanos y reina el silencio y vacío propio de la ausencia de vida auténtica, para en su lugar, quedar inundada por un ruido de seres limitados de inteligencia, aparatos y hueca tecnología.
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La noche en que Frankenstein leyó El Quijote

  
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Escritor: Santiago Posteguillo

A juzgar por el espacio de tiempo que ha transcurrido sin enseñar ningún libro que me haya podido leer, se podría pensar que he pasado una crisis lectora. Y es que a veces el día a día es tan invasivo que como un vampiro te puede dejar seca de curiosidad lectora, enferma de realidad. Para los que nos gusta esto de leer, cuando la curiosidad que nos impulsa a leer se va de vacaciones, la vida, sin ese interesante motorcito que nos hace tanta compañía, no resulta tan placentera. Y como cuando esto pasa, ¡no sabemos a quién demandar!, siempre es de agradecer que algo, por pequeño que sea te devuelva a tu estado original.

Y eso me ha pasado con este libro, por un accidente de esos del destino, me encontré mirando a este Frankenstein tan interesante de la portada, en ese ambiente tan invernal, tan cálido y tan bien acompañado, y sin esperar mucho de sus 'cuentos' verídicos y 'cotilleos', acabaron, sin embargo, por convencerme.