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La plaza del azufaifo



Escritora: Isabel Núñez
Prólogo: Enrique Vila-Matas

La plaza del azufaifo, es un ejemplo de cómo a veces, resistir y ser tenaz da resultados. Libro escrito a modo de diario y autobiográfico de un corto período, un año. Día a día nos cuenta la escritora la batalla que inició para salvar una árbol bicentenario de una muerte segura, que para orgullo de todos los que pelearon por él resultó ser uno de los ejemplares más monumentales e importantes de Europa. Este árbol se le conoce con el nombre de jinjolero ó azufaifo.

Al mismo tiempo, se entrelazan historias personales, nos hablará la escritora de su infancia, de otros recuerdos, de pensamientos, de desayunos... Como dice Vila-Matas en el prólogo, este libro, que cambia de género como si fuesen estados de ánimo.

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El quinto hijo



Escritora: Doris Lessing

Otro de esos libros que sin saber por qué me dejaron huella.

Historia muy inglesa, con nombres muy ingleses que nos lo recuerda como Dorothy, Molly, Harriet, Gilly … desarrollada entre mucho jengibre, pastas, tés…

Trata de una pareja joven que desea casarse y formar una familia muy tradicional, una familia llena de niños, invitar a la familia a pasar largos períodos, así como amigos.

Poco a poco van naciendo, un hijo, dos, tres, el cuarto, y el quinto hijo, ese quinto hijo que da nombre a esta novela de ciencia ficción.

Todo cambia, desde el mismo embarazo, ya su madre observa que no es un embarazo normal, algo va mal. La criaturita nace, y con ella se empiezan a quebrar los cimientos en los que se había basado el sueño de vida de esta pareja.
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Ensayo sobre la ceguera



Escritor: José Saramago

¿Cómo sería la vida en la tierra si de repente la humanidad se volviera ciega?, pues bien, si queréis saberlo, tendréis que leer este libro.

Saramago, con un estilo que a mí me dejó perpleja, lleno de comas, incluso en los diálogos, en donde los personajes carecen de nombre propio, como el perro, que se llamaba, el perro de las lágrimas, y sin embargo, ¡qué dinámico y claro resulta¡

Dice Saramago: ‘probablemente en un mundo de ciegos serían las cosas lo que realmente son’. Imaginad, cómo sería la higiene, los gestos y ademanes, las actitudes, la preocupación por la estética…. ¿Cómo sería todo en un mundo donde nadie te ve, donde nada ves y donde te encuentras indefenso?